Terminamos de lavar los platos, Jackson tomó mi mano antes de subir por las escaleras y llegar a su habitación, ni siquiera me atrevía a mirarlo, sentía que me ardía el rostro de la vergüenza solo de pensar que ellos saben que nos quedaremos juntos. Saqué algo de ropa cómoda para dormir, estaba a punto de salir cuando Jackson me tomó de la mano. –¿A dónde vas? –Me cambiaré de ropa –respondí. –No necesitas ropa –comentó metiendo su mano debajo de mi blusa. –¿Qué haces? –retrocedí. –Tú qué crees. –No vamos a hacer nada, Jackson –exclamé. –¿Qué? –Estamos en la casa de tus padres y nos pueden escuchar –señalé. –Nosotros no los escuchamos. –¿Y tú cómo sabes...? –me detuve por la estupidez que iba a preguntar –. No habrá nada de sexo en esta casa, sería raro. –No es raro. –Intent

