Hablaba en serio cuando decía que me dolía todo, además de tener unos moretones alrededor de mis pechos y las marcas de sus manos en mi cadera, se nos pasó la mano anoche, aunque no quise decirle nada porque exagera con todo. Tomé mis cosas y me fui a casa de mis padres... –Luego lo metes al refrigerador. –No en el horno –dudé. –Se llama brazo gitano y la parte del horno la hicimos al principio –me recordó mamá. –Oh si. –Es fácil, Sisi. Ojalá fuera cierto, ella hizo la mayor parte, como siempre. Resoplé de mala gana al inclinarme sobre el mesón, ya no sé ni para que me esfuerzo en aprender esto. –¿Y cómo está Jackson? –dudó. Sentí algo en el pecho cuando escuché su nombre. –Eh… bien –murmuré viendo afuera verificando que papá no escuche –. Fue a ver a sus padres o al menos eso me

