Hoy era el día de mí boda, 17 años recién cumplidos, el amor de mí vida.
El hombre con el que Soñé toda mí vida.
Todo iba hacer posible lo sabía, porque el estaba a mí lado, nada me importaba.
Mí familia estaba lista, y yo por fin puedo ayudar a mí familia.
Mí vestido blanco, todos en mí contra, mis nervios a flor de piel.
Para empezar, está boda es un arreglo entre naciones, o eso creía yo.
Mis padres me casaron, para ya no estar más involucrados conmigo, poder sacar ganancia de este matrimonio.
Ellos habían acordado con el rey un matrimonio antes de que yo naciera.
Mis hermanas y mis hermanos, se casaron ya, pero con diferentes reinos, y poderosos.
Yo era la penúltima de 7 hermanos.
Mí hermana menor, le llevaba 5 años de diferencia, era la que todo estaba bien.
Había muchos y mejores planes para ella, todos habían tomado la decisión, de que ella iba a casarse con el hombre que quisiera.
Mis hermanos se casaron con la gente que amaron.
Pero jamás se preocuparon por mí.
No sabía lo que era recibir amor, solo se dar sin esperar nada a cambio.
Siempre me pregunté, porque no podía ser querida y recibir el amor que yo daba.
¿Se sentirá bien?, Sere ¿siempre una espectadora?
Y más preguntas que venían a mí mente.
Recuerdo ese día, mí esposo no quiso bailar conmigo, solo se dedicó a beber, y después de eso ir y prepararse para la guerra.
Si había una guerra, la cual había que ganar, y el no tenía
Mejor idea que irse el día de nuestra boda.
No había, invitados conocidos solo mí familia y la suya, no quería ser avergonzado, mí aspecto no era el que todos querían.
Yo era diferente, yo me aceptaba pero ellos no, ser gordita no estaba en los planes de nadie, así parecía.