— Bárbara — . Cerré la puerta casi al mismo tiempo que Bastian, y luego de ponerme el cinturón, me giré un poco sobre el asiento para poder verlos a ambos. —Cass, él es Bastian; es el jefe de seguridad del bar —comenté y él me miró con reproche, no le gustaba nada la idea de jugar a que nunca había escuchado su nombre… o husmeado en su expediente—. Bastian, él es Cassiano, mi hermano mayor, detective de la policía estatal. —Mucho gusto, Cassiano —respondió Bastian con tono grave y una inclinación de cabeza—. Lamento las molestias. —No me molesta llevarte a casa... ¿Sabes qué me molesta? Que mi hermana esté parada en una acera, en una calle solitaria, a las dos de la mañana —respondió antes de mirarme—. ¿No les parece que es un poco imprudente organizar sus citas a estas horas? —No es

