Dos semanas han pasado desde que comencé a trabajar con Carlo, bueno, en casa de Carlo y he de decir que todo ha sido muy extraño. Su pequeño hijo se llama Francisco, pero siempre parece tener la cabeza en otra parte. Sin dejar de lado de que su habitación se encuentra en el ala más alejada de aquella mansión y entrar a su cuarto es como entrar a un mundo opuesto. Las paredes están vacías, solo hay una pequeña cama en un rincón, una mesa simple de madera y un banco del mismo material. Hay un par de cuadernos y unos cuantos lápices en un recipiente de plástico. En el otro rincón, hay un armario que se ve bastante viejo en el cual se asoman algunas prendas de ropa. Aquella habitación no tiene ventanas, es como un cuadrado oscuro al que se accede por una puerta de madera. Francisco siempr

