Me estiro en la cama sintiendo que las extremidades me duelen. La noche anterior fue una completa locura, perdí la cuenta de las veces que lo hice con Andrés, pero tuvieron que ser muchísimas porque mi centro me duele un poco. Abro los ojos con lentitud y lo miro a mi lado. Duerme plácidamente, así que aprovecho para levantarme en silencio y asearme. Tomo un baño rápido, lavo mis dientes usando su cepillo y trato de darle frescura a mi rostro. Aunque claro, tengo cara de que pasé una pésima noche, aunque la verdad es que la pasé genial. En puntillas, me dirijo hasta la sala donde tomo mi ropa y me visto. Me siento nerviosa, ¿Qué haremos ahora? ¿Fingiremos que nada pasó o hablaremos sobre lo ocurrido? Tomo asiento en el mueble donde él me hizo suya y me abrazo a mí misma. Me siento tan

