-esta noche me lo voy a comer Señor Alessandro- aquellas palabras mimadas salían de la mujer que tenia el Diablo en sus manos, le sonaron de lo mas sensual y ardientes. -vas a comerme Stella- acaricio su cuello con la nariz, respirando el olor de la colonia que aún seguía imprecando en su cuello. “vainilla”. Alda asintió y empezó a restregar su cuerpo encima de Caruso, los pequeños movimientos hacían que sintiera una descarga de excitación que quería seguir sintiendo. -sabes lo que estás haciendo Florecilla- la mujer no dejaba de disfrutar de las experimentadas manos del hombre que apretaba su trasero. -cogerme al diablo- se puso de rodillas y ofreció uno de sus senos a Caruso, la sensación húmeda de su boca hizo que empezara a soltar pequeños quejidos, las mordidas en sus pezones

