Abrí la puerta y ella pasó junto a mí. Sentí sus pechos rozándome el pecho. Mi pequeña tenía pechos. Gemí, con la polla palpitante. Corrí a la sala. Si entraba en mi habitación, sabía lo que haría. Tenía que ver algo para distraerme de ella. Algo aburrido. Algo que me impidiera tener una erección. Encendí la tele, puse Netflix y busqué algo para ver. Me pareció la misma porquería. Las mismas recomendaciones de siempre. Gemí y luego puse un programa de comedia que había visto un montón de veces, The IT Crowd. Me recosté en mi sillón, intentando ignorar el latido de mi pene. Entonces mi hija entró corriendo a la sala y, para mi sorpresa, se me echó en el regazo. Apoyó el trasero justo en mi erección, con las piernas sobre el reposabrazos izquierdo de mi silla y el brazo alrededor de mi cu

