Pero Rebecca simplemente le sonrió con picardía y sacudió la cabeza, empujándola nuevamente hacia el sofá. "Oh, todavía no te vas a ningún lado", rió entre dientes, sosteniendo el vibrador y encendiéndolo con un movimiento de dedos. "Planeo enseñarle mi nuevo juguete a papá", dijo, obviamente refiriéndose a Janie, y no al vibrador. "Solo necesito prepararla bien primero. Quédate quieta". Janie gimió en un intento de mostrar consternación, pero no engañaba a nadie. //////// El nuevo juguete de Rebecca Juan estaba cansado. No estaba cansado por el sueño, solo mentalmente agotado, con la mente aletargada. Entendía por qué su jefe estaba tan ansioso por que viniera: ese proyecto había sido un desastre. Había sido un trabajo duro, pero finalmente había logrado retomarlo casi por completo

