Se rió. Su pene parecía aún más grande ahora, si es que eso era posible. "Acabas de masturbar a tu propio padre en un lugar público... incluso sabiendo que un completo desconocido te estaba mirando. Créeme, nena. Definitivamente estamos en la misma liga. Estamos hechos el uno para el otro." —Oh, Dios mío —gimió la morena temblorosa. La idea de que estuvieran hechos el uno para el otro hizo que su coño goteara más que cualquier otra cosa que hubiera sucedido. Murmuró un suave gemido de placer y apretó con fuerza su pene. "Todo es culpa tuya, jovencita." Los dedos de Angie seguían moviéndose. Era muy consciente de la mirada de su padre. "¿Fue mi culpa?" "Sí. Por ser exactamente el tipo de chica que siempre he querido en mi vida. Y por ser tan jodidamente hermosa. Y por tener ese cuerpo i

