La mandíbula de Kendra se movió por un momento mientras trataba de pensar en una réplica. "Seamos sinceros por un momento", continuó, logrando mantener la voz tranquila a pesar de la molestia que sentía por su hija. "Te importan un bledo yo y Rebecca. Todo esto es pura farsa". "Yo…" comenzó, horrorizada por la sugerencia por un momento, pero luego se quedó en silencio mientras digería sus palabras. —Por favor, no me mientas, Kendra —continuó—. Recuerda que te conocí cuando aún eras humana. Kendra se cruzó de brazos y resopló, pero no lo contradijo. Por un instante fugaz, pudo ver el parecido con su hermosa hija: los rasgos familiares que había heredado de su madre eran muy visibles cuando se enojaban, y le recordó mucho la expresión de Rebecca al llegar a casa después de su tercer cas

