Mi polla palpitaba. Necesitaba hacer que Shannon se corriera para poder follarla. Simplemente rozando su coño con mi polla. Quizás presionaría mi punta contra su himen. Solo un momento. Solo para sentir un coño de cereza por una vez en mi vida. Yo no haría más que eso. Chupé con fuerza el clítoris de mi hija dormida. Su cabeza se movía de un lado a otro. Sus muslos se contraían a mi lado. Gimió más fuerte. Sabía que su orgasmo debía estar a punto de llegar. Quería que su leche me chorreara en la boca. Entonces ella jadeó mientras dormía. La crema de su coño brotó. Un río de pasión ácida e incestuosa se derramó en mis labios. Bebí los jugos vírgenes de mi hija como si fuera un hombre sediento en el desierto. Había encontrado mi oasis. Cerré los ojos mientras su cuerpo temblaba. Disfrut

