"Estoy bastante seguro de que nuestros respectivos padres nos enseñaron que un poco de cortesía ayuda mucho". —Cierto —dijo ella—. Pero a veces no soy muy educada... Como antes, cuando te engañé. "¿Qué dices ahora?" "Cuando competimos en la piscina, me salté las reglas", respondió. "Al principio de la última vuelta, iba perdiendo. Así que salté del agua y corrí hasta la meta. Volví a meterme y esperé a que llegaras segundo. ¡Uy!" ¿Qué demonios? ¡ Su explicación sí tenía sentido! En retrospectiva, no tenía ni idea de que hubiera perdido por el margen que perdí. Los ojos de Belle se clavaron en los míos, con la seducción arremolinándose en su iris azul. "De verdad que quería ganar. Me moría por ver ese bulto de tu ropa interior mojada". Finalmente decidí seguirle el juego. "Bueno, tu d

