Asiento con la cabeza y me seco las lágrimas. "Mamá está en el hospital...", digo como si nuestra extraña conversación no acabara de ocurrir. "De hecho, te dejé un rato porque mi papá y yo tuvimos que ir a verla. Lo siento...", digo con un suspiro cuando me frunce el ceño. "Fuimos al hospital y estabas demasiado borracha para moverte, y mucho menos para despertarte y venir con nosotros...", continúo, y luego me apresuro al ver que se está irritando. "En fin, intentamos visitarla, pero mi mamá se volvió loca con papá y conmigo. Se enfrenta a una posible condena de cárcel y papá no puede hacer absolutamente nada para ayudarla esta vez, así que se enfureció con nosotros dos...", me quedo en silencio y mis ojos se nublan al revivir lo que pasó en el hospital. Tiemblo al oír los gritos de mi ma

