Gimo por él, mis manos se hunden en su cabello. Interrumpe el beso y frota su nariz contra la mía. "Por mucho que quiera quedarme en esta cama contigo todo el día, mi amor...", ronronea suavemente, y luego se inclina para besarme brevemente. Me lame el labio inferior, luego se aparta cuando gimo y se retira con una sonrisa muy sexy que me dice que sabe exactamente lo que le está haciendo a mi recién despertada libido. "...tu madre exige una audiencia con nosotros y ya armó un gran escándalo en el hospital cuando se la negaron. Mi capitán pidió que llegáramos lo antes posible..." Mis ojos se abren de par en par. "¿Tu capitán hizo la llamada?" Se inclina para besarme la punta de la nariz. "Sí, nena... por favor, ve a ducharte." Suspiro, pero asiento con la cabeza. "Seré rápida." "Te ped

