Capítulo 9

1056 Words
- ¡Lía arriba! - escucho que grita mamá. - ¿Qué pasa? - pregunto mientras camino aun medio dormida hacia la cocina y ella me mira con una sonrisa. - Nada, quería saber cómo te fue antes de que me vaya a trabajar. - ¡Mamá! - grito enojada mientras me siento y apoyo mi cabeza directamente en la mesa. - Te hice un chocolate - pone una taza frente a mí y esta vez soy yo quien sonríe. - Oh, eso está mejor. Te amo mamita - rueda los ojos y me mira, está esperando que le cuente, que mujer paciente. - Me fue bien, me encantó estar con él. Por alguna razón siento como si lo conociera desde hace mucho y me siento súper cómoda mientras estamos juntos. No me molesta el silencio y tampoco hablar, es como si nos entendemos, no sé cómo decirlo. - Lo que es el primer amor - junta las manos y mira hacia arriba como si estuviese recordando algo. - ¿Se besaron? - ¡Mamá! - ¿Qué? Ni que fuese algo raro hija. - No, pero me invitó a pasar la tarde con él en un picnic. - ¡Que emoción! - salta como lo hice yo ayer, ahora veo que de tal palo tal astilla.    Después de que se va, me fijo y papá también se había ido antes. No puedo volver a dormir asique dejo que mi amiga siga haciéndolo mientras que yo voy a darme una ducha relajante, mejor porque no hay nadie y nadie me va a interrumpir.    Después de terminar, me envuelvo en una toalla y voy hacia mi habitación. Betiana sigue dormida, y sé que hasta que no la despierte, ella no lo va a hacer. Me visto simple, como para estar cómoda sentada en el piso y hago el desayuno. - Beto, levantate - la muevo mientras hablo. - Beto, ¡Betiana! - ¡¿Qué?! - grita enojada sentandose. - Te hice el desayuno - se levanta inmediatamente.    Mientras comemos, lo hacemos en total silencio. Conozco muy bien a mi amiga, y si le hablo en estos momentos va a estar todo el día de mal humor, ella simplemente es así. - Ahora sí - dice una vez que está el plato vacío. - Hoy es tu segunda cita, ¿así vas a ir vestida? - me ve de pies a cabeza. - Sí, ¿por? ¿Estoy mal? - ¡No! Por dios, me encanta. Solo te preguntaba, ¿y a qué hora es? - No tengo idea. - Hablale - y en ese momento recuero un pequeño detalle. - Hay posibilidades de que me haya olvidado de pedirle su teléfono ayer - le cuento riendo mientras que ella se golpea la frente con la mano. - Bueno, en ese caso me voy a ir porque no sabes cuando llega. - Te amo Beto. - Sí, sí.    Unas dos horas después escucho un auto afuera y cuando termino de agarrar mi mochila, escucho el timbre. - Hola - le digo en cuanto abro. - Hola - contesta Caiden dándome un beso en la mejilla y después me da la mano, no se si alguna vez me va a dejar de dar esta sensación al tocarlo. - Vamos.    Después de que nos subimos al auto, vamos hacia el lado del bosque para adentrarnos en él. Esaciona el auto y seguimos lo que al parecer falta a pie. - Acá estamos bien - dice en un momento. La verdad no encuentro la diferencia entre este punto y cualquier otro del bosque porque son todos lo mismo, rodeados de árboles, pero bueno acá será.    Saca una manta que tenía en la mochila y seguido de eso, apoya nuestras cosas encima. Me ayuda a sentarnos para luego sacar la comida. - ¿Te gusta? - pregunta justo cuando me meto un bocado en la boca,  es pollo hecho de alguna manera rica, la cual no tengo ni idea de cual es. - Me encanta, ¿dónde lo compraste? - le respondo cuando logro terminar de tragar. - ¿Por qué asumís que lo compré? - ríe y ahora me siento mal, es verdad, ¿por qué asumí que lo compró? - lo cociné antes de venir. - En ese caso, ¿no querés cocinarme todos los días? - Sería un placer - siento mis mejillas arder, lo dije en chiste pero no me molestaría que lo haga.    Una vez que terminamos de comer, nos acostamos mirando al poco cielo que aparecer entre los árboles y contamos historias que nos pasaron cuando éramos chicos. - Tengo una pequeña cicatriz en la espalda porque mi papá me estaba tirando hacia arriba jugando a que me atajaba y no se dio cuenta de que el ventilador del techo estaba prendido - ambos reímos, jamás me voy a olvidar de los gritos de mi mamá ese día. - No lo puedo creer, creo que no me ha pasado nada peor que eso - ríe mientras que habla y me quedo viéndolo. No puedo creer que encuentre tanta confianza en alguien que conozco hace tan poco, aunque muchas veces he leído "no es el tiempo, sino la conexión" y estaría creyendo que eso tan real como éste momento. - Te quiero contar  algo. - ¿Qué cosa? - Algo que necesito que sepas, porque no puede seguir esto sino - al decir eso me preocupa. - ¿Sos un ladrón? ¿O un terrorista? ¿Mataste a alguien? - él me mira con ojos sorprendidos. - ¿Me ves capaz de esas cosas? - La verdad no, pero no lo sé - río nerviosa. - Te voy a mostrar algo, y no quiero que te asustes. No te juzgaría si lo haces igual, pero necesito que me conozcas. - Me estás asustando con todo lo que estás diciendo, ¿qué pasa?    Caiden se para y se saca la remera, para luego sacarse los pantalones. Me tapo los ojos enseguida, ¿qué está pasando? - ¿Me podés mirar? - Pero estás desnudo - me justifico, creo que estoy en alto grado de vergüenza.  - Mirame solo a la cara - destapo mis ojos y es lo que hago.    De un momento a otro, su espalda se arquea y comienza a salirle más pelo, ¿de dónde? No lo sé. No puedo identificar el minuto exacto en el que Caiden pasó a ser un lobo, ¿un lobo? Por dios, es un lobo. Doctor psiquiátrico, voy por ti y esta vez sin dudas.    El lobo frente a mi estira sus patas para luego acostarse a mi lado y apoyar su cabeza sobre mis piernas. Estira su cuello y me ve fijamente, yo sabía que conocía esos ojos. - ¿Sparky?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD