Hoy ya es sábado, y me siento feliz con un muy buen humor. Me levanto y voy hacia la cocina donde están papá y mamá desayunando en el sillón.
- Buen día - hablan a la vez.
- Muy buen día - contesto con una sonrisa mientras me preparo un café.
- Me parece que alguien se levantó de buen humor - escucho que dice mi mamá.
- Sí, acuérdense de que esta noche viene a cenar Caiden.
- ¿Cómo nos olvidaríamos de eso? Si mal no recuerdo, nos pediste que te avergonzáramos lo más que pudiesemos.
- ¡Papá!
- Bueno esta bien, nos portaremos bien - ruedo los ojos y me siento con ellos.
- ¿Que estamos viendo?
- Ahora buscamos una película - dice mamá y se pone a hacerlo.
El resto de la mañana y la tarde pasó tranquila, mamá me obligó a ordenar mi habitación a pesar de que también me prohibió que Caiden entrara, la lógica de los padres siempre es muy buena por suerte.
Al rededor de las 8 de la noche, llega el invitado especial. Fui a abrirle yo, mientras papá y mamá se quedaban en la cocina.
- Hola - lo saludo con una sonrisa y un beso.
- Hola - sonríe el también.
- Pasa, mis papás están en la cocina - entramos y ahí están parados, al darse la vuelta me ven a mí, luego a Caiden, de nuevo a mí y por último se quedan en él.
- Buenas noches, soy Caiden - carraspea y después habla, ¿estará nervioso?
- Buenas noches - hablan a la vez, mamá con una sonrisa mientras que papá está serio.
- ¿Cuáles son tus intenciones con mi hija? - Caiden duda y cuando está por hablar, lo interrumpo.
- ¡Papá! ¿En serio? ¿Te estuviste viendo películas para saber qué decir?
- ¿No? Bueno sí - confiesa, y con mamá nos reímos pero mi novio se mantiene serio sin saber que hacer. - Bueno, mejor vamos a comer.
Antes de ir directo a la mesa, le agarro la campera a Caiden y se la dejo arriba de uno de los sillones.
- Asique Caiden, perdón que no te dijimos nuestros nombres. Yo soy María, y él es Peter.
- Gracias - sonríe cuando le doy su plato.
- ¿Cuántos años tenés?
- 18 señor.
- Me dice señor, me agrada - le susurra a mamá y yo río. - ¿A qué escuela vas?
- A la misma que su hija.
- Ah cierto, ¿cómo se llaman tus padres?
- Kim y Ariel Preston.
- ¿Qué querés estudiar?
- Aún estoy entre medicina y economía, señor.
- La universidad de medicina de la ciudad está muy buena.
- Eso me han dicho.
- ¿Ya terminó el cuestionario? - pregunto y papá asiente.
- No me digas señor que me siento demasiado viejo, decime Peter - sonrío y Caiden también, al parecer les agrada. No me extrañaría después del interrogatorio, parecía que estaba haciéndoselo a alguno de sus sospechosos.
La cena fue tranquila, le siguieron haciendo preguntas pero no de la forma en la que lo hizo papá. Recién terminamos de ver una película los cuatro, y Caiden se está por ir.
- Muchas gracias por haberme recibido en su casa - saluda a mis papás con la mano.
- Gracias a vos por haber venido, querido - lo abraza mamá.
- Hasta luego - sonríe papá.
- Tus papás son geniales - me dice mi novio una vez que estamos fuera de la casa, yo sonrío y lo beso.
- Gracias.
- ¿Gracias por qué?
- Por haber venido, y por haber aparecido de la nada en mi vida - él me abraza.
- Gracias a vos.
Lo saludo una última vez mientras veo como se va hacia su auto, lo arranca y desaparece a las pocas cuadras. Al entrar, están papá y mamá, ambos sentados en el sillón viéndome con una sonrisa.
- ¿Y a ustedes qué les picó? Me dan miedo - ellos ríen.
- Parece un buen chico.
- Y muy educado - agrega papá, yo sonrío con felicidad.
- Voy a lavar las cosas y después me voy a acostar - digo yendo hacia la cocina, mamá me sigue y habla.
- ¿Te gusta?
- Sí - le contesto.
- ¿Te hace bien?
- También, y feliz.
- Es tan hermoso el amor adolescente, en verdad parece un buen chico por lo que espero que duren.
- Gracias ma.
- ¿Te imaginás que sea el indicado?
- Tengo un presentimiento de que lo es - sonrío recordando todo el tema de los hombres lobo y sus mate.
- Me alegraría, ya veo por qué nunca quisiste estar con nadie, ni te gustaba nadie, era como si lo estuvieses esperando a él.
- Sí, puede ser.
- Me gusta tu sonrisa, y la forma en la que te trata - se queda mirando un punto fijo como si estuviese recordando algo.
- Terminé - digo unos minutos después y ella me sonríe. - Hasta mañana.
- Hasta mañana hija.
- ¡Hasta mañana! - le grito a papá.
- ¡Buenas noches! - grita en respuesta.
Voy al baño a lavarme los dientes, y al entrar a mi habitación me pego el susto de mi vida pero inmediatamente me tapo la boca para no gritar.
- Maldita sea, Caiden.
- Hola - ruedo los ojos.
- Sí, hola.
- Me gustó lo que dijo tu mamá, sobre que me estabas esperando.
- ¿Me estabas espiando? - le revoleo una almohada que encuentro en el piso.
- No, escuché de casualidad - sonríe inocentemente.
- ¿Qué haces acá?
- ¿Por qué? ¿Querés que me vaya?
- No, pero quiero que no me vuelvas a asustar de esa forma.
- Quería estar un rato más con vos, y dormir como la otra vez - sonrío ya que yo deseaba lo mismo.
- Hacerte el romántico no te va a ayudar a que me olvide que me espiaste y encima me asustaste.
- Perdón - pone una cara triste que me debilita pero no se va a salir con la suya.
- Te perdono - le sonrío besándolo, bueno, tal vez sí se salga con la suya.
- En serio perdón, amor - habla justo cuando apago la luz y me quedo quieta, no puedo describir como me hizo sentir que me llamara "amor". Es como si lo hubiese estado esperando, siento que estuve esperando durante mucho tiempo todo de él y ya lo tengo acá.
- Ya te dije que te perdonaba - le acaricio la cara y lo beso una última vez antes de acostarme sobre su pecho.
- El sábado que viene, ¿querés conocer a mis papás y acampar?
- Por dios sí, amo acampar - él ríe. - Y también quiero conocerlos.
- Me alegra, buenas noches.
- Buenas noches, mate - siento un beso suyo en mi cabeza y duermo con una sonrisa.