Emma agradeció el silencio y la calma de la casa para pensar en su situación mientras doblaba mantas limpias y las colocaba dentro de un armario en el área de lavandería. Solo ella, la cocinera y los vigilantes se encontraban dentro de la propiedad, lo que le concedía un ambiente ideal para mantenerse serena y así tomar decisiones determinantes. Llamó a sus padres dispuesta a aclarar con ellos los temas que tenían pendientes. Por seguridad, y para mantener la paz mental de ellos, decidió ocultarles muchas verdades, como la difícil relación que tenía con Marco y el sitio donde había huido escapando de él. Era hora de sincerarse con sus padres y hacerlos partícipes de los cambios que su vida tendría en el futuro. —¿Emma? —respondió la voz de su madre, cargada de reproche y alivio a la

