Tengo a Amy en el suelo, bajo la protección de mi cuerpo en un segundo, un brazo bajo su espalda y el otro sosteniendo su cabeza mientras el yeso del techo cae en un fino polvo sobre nosotros. Este edificio está construido para resistir una bomba nuclear, ventaja de ser un magnate inmobiliario, pero tengo que preguntarme qué demonios fue eso. ¿Terremoto? ¿Ataque? —¡Joder! —gruñe Grayson desde la mesa—. ¿Qué acaba de pasar? Nadie responde. Nadie sabe. —¿Tú y Amy están bien? —pregunta Clovis, con la voz apagada. —Bien. ¿Y tú? —Estamos todos bien —dice él. —¿Funciona el ascensor? —pregunta Mike. ¿Me habla a mí? No me levanto, manteniendo a Amy bajo mí mientras levanto la cabeza para mirar alrededor. No puedo ver a ninguno de ellos alrededor de la isla. —Revisa —respondo. Mike pa

