Noah Mi tiempo en el gimnasio es sagrado… todo el mundo en mi familia sabe que no debe interrumpirme. Así que cuando el teléfono suena por tercera vez, es normal que esté cabreado. Joder, todo este sol de Chicago me pone de mal humor. ¿Quién lo diría? No pensé que echaría de menos la lluvia de Londres, pero allí se da por hecho que puedes ser un puto imbécil. Aquí, en Estados Unidos, existe cierta expectativa de que seas tan feliz como el clima. Americanos. Aunque, pensándolo bien, tengo más motivos de lo habitual para estar miserable. Algunos de nuestros planes importantes con los Walton se están yendo a la mierda… Y eso es lo que finalmente hace que conteste el teléfono que no deja de sonar. El nombre de mi hermano James parpadea en la pantalla, lo que solo intensifica la sen

