—¡¿Qué mierda es esta?! —No suelo gritar. Prefiero una furia silenciosa, letal. Pero ahora estoy gritando. A un centímetro de la cara de David. Esto lleva tiempo acumulándose. Me gusta creer que comenzó con lo que hice aquella noche en el club, pero sé la verdad. Como hombre que presta atención a los detalles, no puedo ignorar éste: David ha estado infeliz desde hace mucho. Quiere ser un alfa y le molesta estar bajo mi liderazgo. Y si hubiera sido Mike, le habría dado más poder. Pero David es demasiado volátil, y no confío en él. Él lo sabe también, por eso esta pelea se ha estado gestando durante tanto tiempo. He estado evitándola, no porque le tenga miedo, sino porque sé que, una vez que esto termine, puede que no haya vuelta atrás. Puede que estemos acabados para siempre. —¿Le pusis

