—Hola —respondo, sintiendo que me late el corazón—. Muchas gracias por la oportunidad, pero he decidido quedarme en Chicago un semestre más. —Claro —responde ella—. Tiene sentido. Estoy segura de que al Sr. Walton le agradará saberlo. Cuelgo, parpadeando frente al teléfono. ¿Por qué el Ballet de Nueva York sabría que estoy saliendo con un Walton? —Jace —dice David con un tono que me hace estremecer físicamente. Giro la mirada hacia él, el estómago revuelto. —¿Por qué pensó que te agradaría? ¿Por qué sabe el Ballet de Nueva York quién eres? Él frunce el ceño. —Jace… El miedo se acumula mientras bajo el teléfono. —David… Se pasa la mano por el cabello. —No estoy orgulloso de algunas cosas que he hecho. Mi corazón late con fuerza, la sangre retumba en mis oídos. —Dímelo. —Yo…

