Mis dedos recorren el arco de su pie, rodeando su tobillo, antes de deslizarlos por la parte interna de su pantorrilla, a lo largo de su rodilla y subiendo por su muslo. Sus piernas se abren para mí y otro gruñido satisfecho llena mi pecho. Voy a perderme en Zoey y no puedo esperar. No me refiero solo al sexo. Ella está reescribiendo cada parte de mi vida, llenando los espacios blancos entre las líneas negras con color. Mi pulgar separa su coño y se desliza sobre sus pliegues, su cuerpo arqueándose hacia mí. Parte de mí quiere subir encima de ella y hacer exactamente lo que dije. Follarla de seis maneras hasta el domingo. Pero aún más que eso, quizá quiera hacerle el amor. Por eso mi pulgar hace una segunda pasada suave, sus caderas rodando con mi caricia. Ya está resbaladiza p

