La vista del nombre de Gretta en mi teléfono envía una descarga de shock por mi cuerpo. Besando la cabeza de Lisa, me pongo de pie y pulso el botón de contestar, mi corazón latiendo en el pecho. —Hola. —Ey —responde Gretta. Mi mano libre viene a mi rostro, cubriendo mis ojos mientras alivio lucha con ira, amor y resentimiento. —Estás bien. —Estoy bien —suspira. Mi boca se abre mientras palabras se agolpan. ¿Cómo pudiste hacerme esto? primero en la lista de cosas que quisiera decir. Pero trago las palabras, recordando lo que le dije a Dante sobre dejar ir a Gretta. —Me alegro. —Lo siento por irme sin una palabra. No pensé que entenderías. —Escuchando sus palabras, trago otro nudo mientras lucho por control. Dante me envuelve con los brazos y me alza del suelo, llevándome de la habitaci

