Para cuando acuesto a Lisa, está claramente mejor. Suspiro aliviada cuando se duerme y salgo sigilosamente de su habitación. Dante se fue por la tarde, rumbo a uno de los casinos, y lo oí llegar hace media hora, pero no entró en la habitación de Lisa, dejándome a mí encargarme de la hora de dormir, lo cual es un alivio. Mi objetivo es colarme en mi habitación sin verlo y fingir que duermo. Me siento rara jugando a investigadora aunque ese sea el motivo por el que vine aquí en primer lugar. Cada vez que lo miro, lo que veo es al hombre que me ayuda, que cuida de mí, de formas que nadie lo ha hecho antes. Y yo le pago el favor haciendo todo lo posible por traicionarlo. Nunca he sido buena siendo la chica mala y estoy luchando mucho contra mi propia naturaleza. Acabo de abrir mi puerta,

