—Mike —mi nombre se quiebra en sus labios. Pero no hablo más mientras la beso otra vez. No le cuento mi fantasía. Dirigimos organizaciones benéficas, un hospital veterinario propio, un centro de rehabilitación. Llenamos nuestras vidas el uno del otro, con el cuidado y mantenimiento de todas las almas heridas que encontramos… y juntos, sanamos. En cambio, empujo mis caderas hacia arriba, bajando su trasero, dándole el tipo de presión que la vuelve frenética en segundos. Sus dedos se enredan en mi pelo; nuestro beso se vuelve caótico mientras separo sus labios e introduzco la lengua en su boca. Quiero estar dentro de ella como quiero respirar. Mi lengua, mis dedos, mi polla. Quiero llenarla. Solo jodidamente quiero… Harper lo entiende; se incorpora para quitarse la camiseta por l

