Capítulo 12. Reunión de negocios. El ambiente se pone tenso; ambos se miran fijamente mientras poco a poco Edrian va cortando la distancia entre los dos. —Bienvenido, señor Toledo —dice Cristal extendiendo su mano hacia Edrian. Su voz sale ronca, entrecortada, mientras él le corresponde a su agarre, enfocándola con sus hermosos ojos color café que se clavan en ella como dagas, fríos, analizantes, como un puñal directo al corazón, dejándola descontada con su exquisito, embriagante y costoso perfume que invade el lugar. Para Cristal verlo es un impacto que no esperaba, apenas puede contener la sensación que se a creado en su pecho oprimiendo su débil corazón, creando un nudo en su garganta, esa conexión magnética la ataca insasante, haciendole difícil respirar, se siente débil,

