Dylan estaba sentado en el cómodo sofá de su oficina privada, el sol se filtraba por las ventanas, pero su mente estaba demasiado ocupada como para notar el hermoso paisaje exterior. Enfrente de él, O'Connor, su mano derecha y el hombre en el que más confiaba en el mundo de los negocios, repasaba unos documentos que contenían la información que Dylan había estado esperando con impaciencia. —He reunido toda la información que me pediste —comenzó O'Connor, mientras deslizaba un archivo en la mesa frente a Dylan—. Y es más interesante de lo que podrías haber imaginado. Dylan levantó la vista del archivo, observando con atención la expresión seria de su amigo. Tomó el archivo y lo abrió, viendo los primeros informes y datos recopilados. —Háblame —dijo Dylan, apoyándose en el respaldo d

