30

1341 Words

Jimena González despertó con el mensaje anónimo —"Bonito fuego. Pero las llamas no perdonan"— todavía brillando en su teléfono. El apartamento estaba en calma, un contraste brutal con el caos de los últimos días: Valeria Ortiz expuesta en la prensa, Javier Torres cortado por los socios, los contratos de González Imports a salvo en sus manos. Pero el costo pesaba: María Elena herida, Álvaro al borde del colapso, y Raúl Mendoza aún controlando Gutiérrez Ventures. Diego Ramírez, tras las rejas, seguía siendo una sombra que no podía ignorar. Sofía bajó a las ocho, encontrándola en la cocina con el café frío frente a ella. —¿Dormiste? —preguntó, sentándose a su lado—. Pareces un fantasma. —Un poco —respondió Jimena, forzando una sonrisa—. Pero estoy bien. Todo está… quieto, por ahora. —No

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD