Varios días habían pasado desde que Emily se enteró de la noticia de su compromiso. Cuando tuvo lo conversación con Brandon quien se suponía pronto se convertiría en su prometido, le había dejado en claro que no se casaría con él. Principalmente porque no quería estar obligada a complacer a alguien que no amaba y además, porque Brandon era el hermano de su mejor amiga. En su mente simplemente no se veía bien. Se sentía incorrecto y ella no participaría en ese ridículo circo que planeaban hacer sus padres. Lo único que agradecía era que la persona que sus padres habían elegido por lo menos no era un viejo verde, al que le faltaban los dientes. Había estado retrasando el encuentro con sus padres. Sin embargo, entendía que la mejor opción era enfrentarlos para así poder librarse de ese

