Andrew estaba sentado en la parte trasera de su coche, estacionado frente al restaurante donde Bridget estaba por llegar para la reunión de venta de la casa. La suave brisa del aire acondicionado era lo único que interrumpía el silencio en el interior del auto. A su lado, su asistente personal, revisaba unos documentos mientras esperaban. Había decidido no asistir a la reunión en persona. Sabía que verla de cerca, hablar con ella, no terminaría bien. Ya era suficiente con la confusión interna que sentía cada vez que pensaba en ella, y más aún, después de todo lo que había pasado entre ellos. Aún así, algo en su interior lo empujaba a estar allí, aunque fuera desde la distancia, como un espectador silencioso. —Señor Stevenson, su empleado ya está adentro —dijo su asistente, mirando su r

