Hoy era un día especial. Todo debía salir perfecto, se repetía una y otra vez Emily mientras caminaba por la sala, asegurándose de que todo estuviera en su lugar. Las pequeñas luces que había colgado en las paredes brillaban suavemente, proyectando una luz cálida y romántica sobre el espacio. La mesa estaba decorada con velas, flores y la vajilla especial que rara vez usaban. Había pasado todo el día preparando esta sorpresa, y aunque se sentía un poco nerviosa, también estaba emocionada. Brandon siempre se encargaba de sorprenderla, de planear momentos que la hicieran sentir especial, y esta vez quería ser ella quien lo hiciera. Quería demostrarle cuánto significaba para ella. Era su primera vez haciendo este tipo de detalles por lo que temía que algo saliera mal. El olor de l

