La luz de la luna y la de las lámparas que habían a los alrededores, eran los únicos que le ayudaba a distinguir las fracciones de la chica. Además, aunque no estaba borracho, se encontraba un poco achispado y emocionado. Por lo que, su mente le estaba jugando algunas pasadas. Brandon la miró a los ojos, finalmente enfrentando la verdad que había estado esquivando. —Porque no puedo dejar de pensar en ti —confesó, su voz más suave, casi resignada—. Desde ese beso, desde que me dijiste que te casarías conmigo si no encontrabas otra salida. Todo lo que has hecho me ha confundido... y me ha afectado más de lo que quiero admitir. Emily se quedó en silencio, mirando a Brandon con los ojos muy abiertos. Por un momento, no supo cómo responder. Había esperado muchas cosas de él, pero no esa

