No pasaron más de quince minutos cuando el sonido del timbre de su apartamento resonó. Dylan se levantó con cierta pereza y se dirigió hacia la puerta, abriéndola para encontrarse con un Brandon visiblemente cansado. —¿Venías de camino, cierto? —preguntó Dylan, haciéndose a un lado para que su amigo pasara. —Si. No quería perder tiempo.—respondió Brandon entrando en el apartamento quedándose por un momento observando el lugar. Aunque no era la primera vez que visitaba a Dylan, siempre le sorprendía lo organizado y casi impersonal que era su hogar. Pensó que luego de tres años cambiaría, sin embargo era notable que sus costumbres continuaban igual. —Esto sigue siendo tan… tú —comentó Brandon con una mueca de disgusto mientras se sentaba en el sofá. Dylan y él, a pesar de llevar muc

