Un día antes del verano
Dormir es todo un arte. Podría ser especialista en dormir para toda mi vida. Sobre todo después que la temporada de exámenes finalizo. Recuperar el sueño perdido era lo que más deseaba en estos momentos. Me prometí no levantarme de la cama hasta que tenga la suficiente hambre como para no soportarlo y ponerme de pie.
Mis padres logran costearme la matrícula de la Universidad. Estudio Medicina Veterinaria en la Universidad de Florida; desde pequeño sabía que los animales era lo mío. Vi como mi tío Edgar se vio en la necesidad de amputar una pierna a un ternero, él tiene un rancho y siempre se ha dedicado a la ganadería, el ternero vivió y creció con solo tres patas. Yo tenía ocho años en ese entonces, pero recuerdo decirle a mi padre que un día sería como mi tío.
El sueño seguía ahí, lo sabía, pero no deseaba seguir durmiendo, así que fui hasta mi computadora portátil que dejé sobre la mesa de noche junto a mi cama, solo la abrí y entró en sesión, tengo la mala manía de no apagarla y es mala manía para Hilda, mi mejor amiga, pero no tanto para Manuel, mi compañero de cuarto en el campus.
Entre a Youtube, tal vez escuchar música me ayude a despejar mi mente, soy un poco chapeado a la música, me gusta mucho la música de Taylor Swift, Selena Gomez, Ariana Grande, Justin (sexy) Bieber y de Adele, nada como poner mi canción favorita "New Romantics" en esos momentos. Podía hacer eso todo el día, mi celular comenzó a sonar, era demasiado temprano para recibir una llamada de Hilda.
-Hola.
-¿No ibas a hibernar todo el domingo?
-Eso lo iba a hacer hasta que marcaste -dije frunciendo el labio.
Ambos nos conocíamos perfectamente bien en los años que llevamos conociéndonos. Gainesville no sería lo mismo sin ella aquí conmigo. Mi madre antiguamente me recriminó por no ser social, por no tener amigos, todo cambió cuando Hilda entró a mi vida.
-Paul Monstarwer, me apareces conectado en el f*******:, así que sé que ya estás despierto.
-Mierda.
-¿Nos vemos para desayunar en Brownie's Coffe?
-Te veo en diez minutos.
Terminé la llamada, revisé la ventana que tenía abierto el f*******:. Donde mayormente tenía a puros tíos, primos, mi hermana y mi madre. Desde que mi mamá empezó a saber cómo funcionan los medios electrónicos.
Todos los chicos aman el verano, todos esperamos ese momento por dos situaciones. Uno, porque sabemos que no tenemos responsabilidades, dos; porque puedes hacer todo lo que desees. En fin, yo odio el verano, no soy como los otros chicos o las demás personas. Odio el verano porque me trae tristezas, odio el verano porque me recuerda a él, porque me hace sentir pequeño e insignificante.
Conocí a Richard hace dos veranos. ¿Cómo iba a imaginarme que se fijaría en mí? Un soldado militar que parecía tenerlo todo, pero no era así. Richard cambió mi vida, pero este verano ya no estaría junto a él. Recibí una terrible noticia de parte de su hermana. Richard falleció en el frente, todas las esperanzas cayeron por los suelos. Mi amiga Hilda deseaba que yo me quede con ella, pero solo me haría sentir peor. Así que mi hermana Allison me convenció para ir a Miami, donde vive mi familia actualmente. Mi madre lleva varios años trabajando para una familia multimillonaria, pero yo estaría con mi familia. Mi padre trabaja vendiendo automóviles en la Ford, gracias a sus comisiones podemos costearme la carrera. Era un poco flojo y enclenque, pero ahora era un flojo, depresivo y enclenque; así que la situación no ayudaba en mucho.
Decidí ir al baño y poder ducharme para encontrarme con mi amiga, no querrán saber lo furiosa que puede ser. Es una muy mala idea; ella es muy puntual, odia que lleguen tarde a X cosa, pero la quiero como es. Luego de unos minutos salgo de la ducha entrando a mi habitación, busco en mi gaveta un bóxer (Calvin Klein), de color n***o con la liga de color blanco. Se ajusta a mis grandes y moldeadas nalgas. A Richard le encantaba mis nalgas, aun no puedo creer que eso haya sucedido y menos de aquella manera. Busco una franela de color blanca, un pantalón de color n***o y mis típicas Converse, pero estas son blancas (tengo una colección de estas).
Ya vestido, perfumado y bien peinado cosa que me costó como mil años (literalmente), estoy en camino en mi auto, es una Ford Tauro de color gris, mi padre me lo regalo por ir a la universidad con honores. Es un regalo que agradezco ya que me saca de muchos apuros. La universidad no queda lejos de donde estoy residenciado. Más bien, queda cerca, como a quinientos metros del campus; la cafetería en la que quede con Hilda, de igual modo queda cerca. Aunque llevo mi auto, para cuando salga de la cita que tengo con mi estresante amiga, ir a despejar mi mente y no pensar demasiado en Richard, he sufrido mucho como para volver a sobrellevar con el mismo pensamiento.
Aparco el coche en el estacionamiento de la cafetería, el auto de Hilda esta frente este, es un Chevrolet Silverado dos puertas de color n***o, a ella le encanta las camionetas grandes, a mí me gustan más pequeño. Instalo la alarma y camino hacia la entrada. La campanilla que tiene la puerta, llama la atención de varias personas en especial de los chicos (cosa que me gusto en su digno tiempo). Aquí más que todo vienen los estudiantes de la universidad. Me acerco a mi amiga, quien está tomando un capuchino junto a un Cupcakes de arándanos, me siento junto a ella. Me sonríe y yo intento hacerlo, pero parece una más mueca. Tomo un pedazo de Cupcake y lo llevo a mi boca, saboreando el delicioso sabor. Mmmm, la santa gloria para mi boca.
-Pensé que tardarías más. -se burla. La miro y la fulmino.
-Bueno agradece que llegue y no me fui por ahí -ella es la que ahora me fulmina-. Tengo hambre -comento.
-¿No desayunaste? -me pregunta preocupada.
Niego y ella llama con la mano a la camarera. Quien llega de inmediato, lleva un cuaderno pequeño junto un lapicero. Masca chicle de forma ruidosa que me produce náuseas.
-Señorita por favor me traes el menú -ella asiente retirándose, le agradezco a mi amiga internamente cuando le pide amablemente a la chica el menú, ella sabe cuánto odio a la gente que no tiene una pizca de cultura ni ética.
La chica lo trae de inmediato, leo el contenido detenidamente devolviéndoselo a la chica.
-Por favor me trae el desayuno de: huevos fritos, beicon, tostadas, jugo de naranja y un café con leche, y de postre un Cupcake de arándanos. -anota todo y se retira, gritando "nuevo pedido".
Pongo mi atención en mi amiga, ella mantiene una expresión que no se le quitara dentro de mucho tiempo, eso es algo que adoro de ella, que a pesar de los problemas que tengas, ella siempre se presenta con su típica sonrisa: "si no sonríes te golpeare".
-Ya es un mes -me dice en un susurro. Automáticamente bajo la cabeza, ya es un mes desde que Richard se fue, un mes donde vivo el mismo averno.
-Lo sé -admito-, como quisiera que estuviera aquí -musito.
-Dios sabe porque hace las cosas Paul, eres un gran chico y sexy, sé que poco a poco dejaras de sufrir de aquella manera. Mejores cosas vendrán.
Mejores cosas vendrán. Es la frase que mi madre me repetía constantemente ante el rechazo de mis amigos (si es que se le llamaba así) del High Schooll.
Antes de contestarle llega la camarera con los pedidos. Agradezco y ella se retira, me dispongo a comer este delicioso desayuno. Cuarenta minutos después mi amiga se retira al recibir una llamada de su madre. Yo pago la cuenta y me dirijo a mi automóvil, para poder recorrer la ciudad.
Hace tres meses Richard y yo fuimos para Disneyland, fue una aventura muy linda, jamás me había divertido tanto, esa fue una de las distracciones que me brindo cuando estaba en un mal momento. Al anochecer llego al campus, ya salimos de vacaciones de verano, pienso ir donde mi madre, ayudarla un poco donde trabaja, y tal vez salir un rato con ellos. Cuando llego a la habitación, Manuel está saliendo de la mano con su novia (que aún no recuerdo cómo se llama), él se despide y camina hasta las escaleras junto a la esbelta chica.
Saco una maleta debajo de mi cama, busco en mi armario algunas prendas para llevarme para pasar el verano. Mi madre tiene la maníaca costumbre de comprarme ropa cuando voy a casa. Y no soy quien para negarme. Me encanta vestirme con algo diferente y tener ropa nueva, y esta vez no será un inconveniente. No soy vanidoso pero me gusta ser complacido por mis padres. Mi hermana Allison luego de mudarse a Los Ángeles para poder trabajar como diseñadora gráfica para Hollywood, no ha vuelto y eso fue exactamente tres años. Quiero darles una sorpresa a mis padres.
Así que aquí estoy, en mi auto, viajando de ida hacia Miami. Está pasando en mi pequeña pantalla, la película de Como Entrenar a tú dragón II, jamás he sido fan de las películas animadas; sin embargo, no dormir era mejor, me gustaba mantenerme despierto, no soñar, porque si lo hacía entonces Richard se colaba en mis sueños y la situación era mucho peor. Viajaría toda la noche para llegar al día siguiente en la madrugada. Quiero poder utilizar estas pequeñas vacaciones de verano para distraerme y pensar con claridad, alejarme de la universidad y encerrarme en mi pequeña burbuja.
Así sería mejor.