Necesito rememorar los sucesos para poder explicar, sobre todo a mi cerebro, cómo es que las cosas terminaron con los labios del enigmático Dominick Eragon sobre los míos.
Probablemente comenzó desde que con los chicos deambulábamos de un lado a otro, viendo y hablando con los demás, apoyándolos. Y sobre todo porque Bright tuvo la brillante idea de crear un grupo de w******p para “estar más comunicados”, entonces íbamos de uno en uno preguntándoles sus números. Incluso Luke se sumó a la idea, quien nos dictó su contacto con voz temblorosa, Bright cree que le cuesta hablar de temas que no estén relacionados a su trabajo.
Y es entonces que llegó el momento de las presentaciones, el primer grupo fue de unas novatas a las que se les dificultaba decir sus líneas con seguridad, el segundo grupo constaba de Klaus y una chica menuda —quién según recuerdo hará el papel de extra como camarera en el rodaje — a quienes le tocó líneas de “Up: una aventura de altura”.
Jamás había sentido tanta envidia, ¿por qué no me tocó esa película? La amaba y la había visto varias veces, era perfecto. Pero no, la vida quiso que me tocara ser Bella.
Ellos actuaron medianamente bien, con uno que otro detalle a recalcar, pero fueron los que hicieron reír a todos con la escena de Russell tocando la puerta de Carl y diciendo su nombre varias veces.
El tercer grupo fue de Marcus y Roger Mint (ambos tienen el papel de los mafiosos en el rodaje), con líneas de “Cenicienta”, en donde Marcus era Cenicienta y Roger el hada madrina. En serio comencé a pensar que poner líneas de Crepúsculo fue idea de alguien cruel y con un retorcido sentido del humor.
Entonces llegó nuestro turno y Clear no dejaba de temblar de los nervios, por lo que Bright dijo varios chistes tontos para hacerla reír mientras que yo no dejaba de repasar mis líneas con tono sarcástico. Subimos al escenario, actuamos la escena de cuando Bella va por primera vez a la casa de los Cullen y aparece Alice diciendo que serán grandes amigas.
Después está la otra escena, en donde Edward y Bella se besan por primera vez en el cuarto de ella. Y esta, por alguna razón, se nos estaba dificultando actuar. Bright no dejaba de reírse, diciendo que al menos debía disimular mi desagrado, a lo que yo le dije que se tomara las cosas en serio si no quería terminar con el cuello partido en dos.
—¡Chicos, enfóquense, que aún quedan grupos para presentar! —nos regañó Luke, haciendo presencia su lado profesional.
—¡Por mí, que sigan ellos! —vociferó uno del fondo, a lo que varios asintieron y empezaron a decir que sigamos. Hasta se escuchó una voz femenina gritando que nos besáramos de una vez.
Bright se acercó a mí para susurrarme al oído, con el tono sensual que le prohibí usar conmigo, a la par que enrollaba un mechón de mi cabello en su dedo. Todo un numerito.
—Ya los oíste, bésame, cariño, bésame mu…
—Enfócate, ¿quieres? Que ya estás grandecito para andar hormonal—solté interrumpiéndolo y tratando de no reírme con su cara de póker al haberle jodido su show coqueto.
Se escucharon varios “uhhhh te cerró el hocico”, hasta Clear no aguantó y empezó a reírse detrás de nosotros. Entonces me di cuenta que había olvidado que teníamos micrófonos de solapa y que mi comentario mordaz se escuchó fuerte y claro. Ups.
—¡Crewe, Keith, sólo hagan su parte! —se exaspera el pobre de Luke, al ver que su taller se está yendo al carajo. Todos están conversando, riendo, Bright no deja de murmurar enfurruñado de que no entiende qué me ven de bonito si soy una serpiente—palabras de él—, Clear aún ríe sin poder contenerse y los de seguridad se unieron los chismes que anda contando Lisa, teniendo a la mayoría expectante sobre si Adam Sandler hará cameo en nuestro rodaje o no.
Vaya, quién diría que por un comentario podría hacer desconcentrarse a todos. No conquisto el mundo porque no quiero.
—¡ANN, CASÉMOSNOS! — soltó de pronto el hermanito de Charlie mientras me abrazó de improviso.
El gentío se calló, hasta el asistente del director pausó su colapso nervioso para prestarnos toda su atención.
—¿Qué? —Este chico ya enloqueció. ¿Le tendré que decir a Charlie que conozco un par de manicomios excelentes? De paso llevo a mi abuela, capaz y nos hacen descuento.
Él deja de abrazarme, para arrodillarse ante mí, siendo lo más exagerado posible y tomando mi mano entre las suyas.
—Acabo de tener una epifanía; eres la única que puede callarme, dejarme sin palabras y controlar este carácter libertino mío. Oh, mi dulce Bella, ¿aceptaría casarse con este Edward bocazas y exótico? —declaró teatralmente, se lleva la mano izquierda al pecho mientras me guiña el ojo, expresando devoción con la mirada.
Ya, en serio, Charlie necesita llevar a su hermano a terapia.
—¡Bella di que sí! —chillaron varias chicas
—¡Necesito tomar una foto de este momento! —gritó Lisa, seguido de un flash que me dejó ciega por varios segundos— AY, PERDÓN. Va una sin flash.
—PERO NO LA PUBLIQUES, SEÑORITA JHON.
—¡No seas aguafiestas, Luke! Ni siquiera pondré el contexto, solo diré que acabo de ver el momento del año.
—¡Lisa, súbela en Twitter de forma anónima! Así no pueden relacionar nada, los fans se volverán locos haciendo teorías—la apoya Clear, bajándose del escenario improvisado pidiendo ver la foto.
Es entonces que sentí un tirón por parte de Bright, quien espera mi respuesta con una ceja alzada, como si estuviera retándome a aceptar.
—Te escuché decirme serpiente—le reproché.
—Mi serpiente.
Bufé, no puede ser más… ¿sabandija? ¿Granuja? Y encima le sigo el juego.
—Eres menor que yo.
—La edad es solo un número, cariño.
—Y la cárcel solo un cuarto, niño.
—Soy mayor de edad.
—Ya estoy comprometida con Ness.
Y si se llega a enterar de esto le da un colapso, me tacharía de infiel y no me hablaría por una semana. Así de dramático es.
—¿Y quién es el?
Marcus le grita: “¿En qué lugar se enamoró de ti?”. Todos comenzaron a reír.
—No funcionaríamos, soy de Acuario y tú de Piscis. Mala combinación.
Bright carraspea, ladea la cabeza y finge estar molesto.
—Annelise, ¿dirás sí o no? Se me acalambran las piernas.
Estoy a punto de decirle algo ingenioso, cuando todos comienzan a chillar y a ponerse en círculo alrededor de Lisa. Quien, recién ahí, me di cuenta de que no tendría que estar en el taller; es estilista, no actriz.
—¡Más de dos mil me gusta en cinco minutos!
—LISA JHON, ¿TE DAS CUENTA DE LO QUE ACABAS DE HACER? NOS VAN A DESPEDIR A TODOS— el escuálido cuerpo de Luke parecía estar en su límite, no paraba de temblar.
Por un momento me replanteo lo que acaba de suceder, y de que básicamente metí la pata en mi primer día. Debe de haber algún hongo o moho tóxico en la habitación, es la única explicación de que todos nos comportáramos como adolescentes tontos. Eso, o que de por sí todos somos raritos.
Observé con atención al flacucho asistente del director caminar en dirección a la puerta, seguramente a pedir refuerzos para tranquilizar y poner en orden a más de veinte adultos comportándose como niños chismosos.
En ese momento, sentí cómo mi teléfono colapsaba de notificaciones, teniendo miles de menciones en Twitter e i********:, a la par de varios mensajes de mi madre, de Billy, de mis amigos, de la abuela…
Ay, ¿qué hago ahora? ¿Cómo me escapo de la guillotina?
Tan ensimismada estaba en mi celular, que no me percaté del repentino silencio sepulcral en la sala. Así que cuando desvié la mirada y noté la expresión de horror en todos, sentí un escalofrío recorrerme por la espalda.
—¿Qué diablos está pasando aquí? —exigió Dominick, y decir que estaba enfadado era un eufemismo.
—Ay carajos, vino el gato del demonio—murmuró Bright, pero al tener aún el micrófono, se escuchó claramente. Todos le observamos con desaprobación, no era momento de seguir provocando a la fiera.
Hola Dios, soy yo de nuevo…
(…)
Todos manteníamos la mirada baja, mientras Luke le explicaba la caótica situación y cómo fue que la desencadenamos. El director nos hizo sentarnos en círculo, en medio de la sala, quedándose él en un extremo, con su asistente al lado. Me pareció una broma de mal gusto que solamente haya quedado un lugar que me dejaba justo en frente de Dominick y su mirada mortífera, que cada tanto se posaba en mi persona.
Lisa borró la publicación, pero fue muy tarde, ya todos la tenían y la seguían divulgando sin más. Llegué a escuchar que hubo varios comentarios que aseguraban que Bright y yo trabajaríamos juntos en un gran proyecto, otros que decían habernos visto juntos con anterioridad y que sin dudas teníamos algo, un par decía que nuestra relación era amistosa desde el momento que actué con Charlie, entre otros un poco más alocados.
Había conocido a personas imponentes con anterioridad, en las galas, en las fiestas, en los rodajes, en las reuniones... pero jamás una que, con tan solo verla de reojo, te provocara un miedo inexplicable, que al mantener la mirada con sus ojos fríos y calculadores por unos momentos sintieras que sabe todos tus pecados, y que te cortara la respiración al fruncir sus cejas para denotar su enfado; Dominick Eragon, sin dudas, es el ser más imponente e intimidante que he conocido.
Sin embargo, hay algo, no sabría explicarlo bien, pero es un atisbo de ¿decepción? en su lenguaje corporal que me desencaja totalmente, me hace sentir cierta culpabilidad. Se suponía que era un proyecto secreto, que el marketing era el misterio, al menos hasta que comenzara el rodaje junto con la sesión de fotos, y este recién comienza en dos semanas.
¿Es normal sentir un no sé qué cada vez que tu jefe te ve por un segundo con sus ojos grises de hielo? Tal vez sea incomodidad, culpabilidad, o quién sabe, mas solo imploraba que me ignorara.
Aunque, como era de esperarse, mantiene su mirada imperturbable en mí una vez Luke dijo que Bright y yo nos fuimos por las ramas, “alterando” a nuestros compañeros.
Me empezabas a caer bien, rubiecito, pero ahora no podré soportar esta traición.
Otra vocecita en mi cabeza musitó en contra de mi pensamiento:
Te pasa por tonta, ¿dónde dejaste lo profesional, Ann? Me parece que seis meses de descanso te afectaron y quedaste más tonta de lo normal.
¡Ni en mi cabeza soy normal! Hasta me imaginé a dos minis yo, sentadas en una mesa redonda debatiendo sobre mi actitud. El moho tóxico de la sala, sin dudas.
—Señorita Crewe, ¿tendrá la decencia de prestarnos un momento su atención o seguirá flotando en las nubes? —dijo con condescendencia el gato del diablo.
Olviden lo de imponente e intimidante, me dieron ganas de darle un puñetazo en ese momento.
—Por supuesto, será un placer—contesté, en el mismo tono hijo de puta que él.
Inhala enojo, exhala paz, Ann. No dejes que tu sangre de latina fluya, no seas una calderita de lata como Miriam.
—Todos estuvieron mal, por muchos motivos. Pero lo hecho, hecho está. Hablaré con George para idear un plan para acabar con los rumores relacionados a la fotografía—de reojo vi cómo Lisa se hunde en su lugar a la espera del despido pero sorpresivamente, el director jamás mira en su dirección—, no importa quién la haya tomado o subido, no vamos a gastar tiempo en echar culpas; hay que actuar, como adultos que somos y afrontaremos esto. Tal vez tengamos que adelantar la sesión de fotos y la revelación de Keith y Crewe siendo compañeros, sin embargo, no daremos más detalles que esos. Así que, ustedes —se enfocó en nosotros con su mirada afilada— tengan mucho cuidado con lo que declaran en las redes, así como su comportamiento en público.
—Claro, gustoso me pongo una correa—bufó Bright, pero todos hicieron caso omiso a su comentario inapropiado.
—Continuaremos con las presentaciones y hasta que el último equipo, el número 8, suba al escenario, nadie se va de aquí. Yo mismo me quedaré para asegurarme que esto se cumpla. ¿Queda claro? —declaró sin lugar a réplicas.
Sin más, todos volvemos a nuestra respectiva faceta profesional, incluso Lisa dejó su semblante divertido y pasó a uno demasiado serio. El único con actitud inapropiada es el hermanito de Charlie, pero nadie se inmuta por ello. Al menos por unos cinco minutos, porque en cuanto tuvimos que subir de nuevo al escenario, no pudo aguantarse más.
—“¿Cómo entraste?” —cité mi línea, tratando de disimular mi desagrado con todas mis fuerzas.
—“Por la ventana” —sonrió con perversión el granuja. Cosa que obviamente está fuera del guión.
—“¿Haces eso a menudo?”
Claro porque un chico entra sorpresivamente a tu cuarto y solo te preocupa si lo hace a menudo en vez de llamar a la policía o algo.
—“Solo hace un par de meses”… Es que soy un rarito al que le gusta verte dormir, pero tranqui eh, no soy un psicópata o violador.
Traté de disimular la risa con una tos fingida, al igual que unos cuantos. De reojo noté que al director le estaba saltando una vena en la frente, seguramente se estaba conteniendo de cometer homicidio en primer grado.
—“Solo quiero intentar una cosa…” Ay ya, ¿puedo cambiar un poquito las líneas? Me resultan de lo más aburridas y creepys—imploró haciéndole pucheritos exagerados a Dominick. Dios, este chico en serio no valora su vida— ¿Sí? ¿Un poquitito? De paso practicamos la creatividad y la habilidad de improvisar, cosa que todo actor debe saber. Sólo digo.
—Bright, ponte serio de una vez y di las tres benditas líneas con seriedad—soltó Dominick con impaciencia, con el dedo índice y pulgar presionando su nariz.
Su asistente le susurró algo, pero el director se negó en rotundo. Los demás solo se miran entre sí, seguramente implorando irse de una vez. Leí un mensaje en el grupo de que Marcus invitaría un trago al salir.
—Bien—rodó los ojos— pero que conste que es super creepy que un vampiro de 106 años sea virgen, que vea a Bella dormir y que encima la bese cuando le está diciendo lo fascinante que es.
—Я насрал на суку— farfulló en ¿Ruso? Y en seguida subió al escenario con brusquedad.
Sonó algo como ia nasai nasuko. Después lo buscaré.
—Bájate—le instó a Bright, en un tono tan terrorífico, que ni siquiera el descarado del menor de los Keith quiso rebatirle.—Continuemos—dictó, en seguido, se aclaró la garganta y dijo las líneas de Bright desde “Por la ventana”. Ahí fue que me di cuenta de lo que estaba pasando, Dominick haría de Edward, yo de Bella, y es la escena del beso, por lo tanto… Ni siquiera me dio tiempo de entrar en colapso, para luego meterme en la faceta de actriz que soy, porque cuando quise ver, él tenía sus labios presionados sobre los míos, y el hijo de puta se puso tan bien en su papel, que me besó con el mismo ímpetu que demuestran en la película.
Ahora, en el presente, en donde aún tengo los belfos de mi jefe sobre los míos, y que por inercia mis manos acabaron enredadas en su mata de cabello carbón, es que tengo la epifanía de que el universo me odia, porque si te pones a pensar, todo fue como un camino de dominós que empezaron a caerse desde que le dije el comentario al granuja de Keith.
Besa tan bien, que por un momento olvido quién soy y qué carajos estoy haciendo, olvido que es un beso de trabajo y que no debería alterarme, que no debería activar mi sistema nervioso, que no debería gustarme. Pero el sentir su lengua rozar mis labios y luego sentir como me aprisiona contra sí para profundizar el beso, me deja en un estado de estupidez abismal, en donde me tiembla el alma.
Tal vez solo fueron unos segundos, a lo mucho un par de minutos, pero siento que fue un beso eterno y que cuando él se aleja de improviso gritando el “detente” para luego mirar a todos y comenzar a explicarle los tecnicismos de una escena romántica para poder transmitirle pasión al público, siento un vacío en el cuerpo, un vacío en el alma.
A Jess le gustan mucho las palabras raras, exóticas y con significados profundos, por lo que suelo saber varias de ese estilo. Así que cuando se me viene a la cabeza una palabra perfecta para describir el caos que hay en mi cabeza, siento pánico; nunca me había pasado esto, es un sentimiento avasallante. ¿Siquiera es un sentimiento? Seguramente tenga una confusión del momento y ya luego se me pase. O capaz que es el moho alucinógeno de la sala la que me hace sentirme de esta forma.
Me muevo en automático lo que resta del taller, me siento al lado de Clear y Lisa, observo al resto de equipos subir a la par que medio presto atención a los consejos del director. Trato de fingir que estoy de diez, pues si llegan a atisbar un fragmento del caos que hay en mi cabeza… no sé qué pasaría.
De vez en cuando siento los aguijonazos cuestionadores de Bright al otro extremo de la habitación, seguramente él no se habrá creído mi semblante indiferente, pero da igual; luego lidiaré con él.
A veces creo notar las miradas heladas de Dominick, pero finjo que es un espejismo o que el moho ya está mezclado con grandes dosis en mi sistema que tengo alucinaciones visuales.
Pasa una hora y media cuando Luke anuncia el fin del primer taller, todos vitorean tragos gratis y comienzan a irse con rapidez detrás de Marcus, quien tiene cara de arrepentirse totalmente de la invitación.
Estoy cerciorándome de tener todo en mi bolso hippie, uno todo de colores hecho a mano compré en una feria en Uruguay, para poder largarme de una vez al maldito bar y ahogar esta confusión en una buena caipiriña, pero el desgraciado de Bright irrumpe mi campo de visión.
—Belleza, ¿sucede algo? —inquiere con genuina preocupación.
Agh, odio no poder engañar a las personas. ¡Mi actuación es excelente, carajo!
—No, estaba pensando en el buen trago gratis que voy a tomar. Según escuché de Lisa, irán a L’Chempon y sabes que cuesta un ojo de la cara cada trago. Marcus debe querer matarse ahora mismo—menciono con cierta diversión.
Si fuese otra persona, se hubiera tragado mi numerito, pero no sé qué don tiene el cabrón que no se cree un ápice de lo que dije, se nota en su expresión de incredulidad.
—Por lo que sé, es más rico que tu familia y la mía juntas, así que esos tragos deben ser minucias para él—dice restándole importancia, entonces toma mi bolso hippie y se lo calza en el hombro—. Me veo sexy, el rosa combina con mis ojos.
Río de su comentario bobo, pero por dentro estoy aliviada de que no haya querido inmiscuirse más. Sin dudas, es un buen tipo.
Estamos a punto de unirnos con los demás en el pasillo, cuando en una punta veo a mi madre al lado de Billy, ambos con una expresión de querer enterrarme viva. Entonces, al dúo se le suma George, quién nos hace señas para que nos acerquemos.
—Me parece que no voy a poder tomar esa caipiriña gratis en un lugar pijo—le susurro a Bright un segundo antes de llegar frente a Linda Corrales y su expresión de asesina mortal.
—Una sola cosa te pedí, Annelise—suspira, frotándose el mentón. Clara señal de que ya perdió los estribos y que ahora solo está rogando tener paciencia.
—Vayamos a la sala de reuniones, allí nos espera el señor Eragon y nuestra analista en Marketing, Sasha—dice monótono George, adelantándose para mostrarnos el camino.
Trato de ignorar los cuchicheos de Billy con Bright, en donde hablan sobre el partido de los Angeles Lakers. Es más que obvio quién empezó la conversación fuera de lugar.
Mi madre no deja de darme miradas furtivas en lo que resta del camino, a lo que solo me encojo de hombros y me concentro en el andar demasiado correcto de George. Parece que tiene un palo en el culo, encima que anda con un traje n***o; totalmente profesional. Me da curiosidad saber cómo es realmente, porque es más que obvio que esto es una fachada.
¿Será íntimo amigo del director como dicen todos? ¿Cómo serán estando solos? Capaz que Dominick es menos imbécil y George menos cuadrado. Sería bueno ver su interacción alguna vez.
—Adelante—nos insta a entrar mientras sostiene la puerta.
Todos agradecemos su gesto e ingresamos a la sala de reuniones. El director está sentado en un extremo de la kilométrica mesa cuadrada, a su lado está la tal Sasha; rubia, ojos marrones, alta, cara de muñeca y de cuerpo envidiable. Da miedo lo perfecta que es su apariencia.
George se sienta a la par de la rubia, Linda y Billy frente a ellos, Bright decide ponerse en el otro extremo de la mesa con su actitud de “soy el rey del mundo”. No quiero parecer indecisa, así que me apresuro a sentarme al lado de mi representante.
—Bien, ya deben saber el motivo de la reunión, así que iré al punto—nos observa uno a uno, deteniéndose en la rubia quién asiente en aprobación—, ella es Sasha Mackenzie, analista en movimientos de marketing, y debido al incidente de hoy, me ha proporcionado una idea para poder llevar las cuerdas de la situación. Llamé a tus representantes, Crewe, para que comiencen a realizar tu itinerar y que comienzan a utilizar sus contactos. Keith, a lo que no posees un representante, tienes la responsabilidad de ser autónomo y cumplir con lo que se te dicta en la reunión. Sasha, es tu turno— fija su mirada en ella, y creo ver cómo sus ojos son más cálidos al observarla.
¿Conocida de años? ¿Amiga íntima? Bah, da igual.
—Bien—comienza la chica, levantándose de su asiento. Y si parecía perfecta sentada, de pie lo es aún más; sobre todo por ese pantalón de vestir n***o y top blanco que le resaltan sus cualidades—. Como verán en la pantalla, el tuit anónimo con la foto de Bright Keith arrodillado frente a Annelise Crewe, ha causado mucho furor en las redes, el hashtag “Briann” ya tiene más de ciento cincuenta mil respuestas. Todos están esperando con ansia la declaración de ustedes, incluso los periodistas han querido rastrear la ubicación de la foto y han estado preguntando en varios estudios sobre ustedes. Según mis análisis, la prensa amarillista no tardará en interceptarlos una vez estén llegando a sus respectivos hogares.
Tan claro como que a partir de mañana se me acaba la paz.
Todos asienten, totalmente de acuerdo con el plan de Miss Mackenzie, y frente a todos, Bright y yo realizamos la interacción por Twitter. Ni siquiera pasa un minuto cuando comenzamos a recibir miles de notificaciones, las cuales la Miss Mackenzie nos aconseja ignorar. También nos advierte que sigamos publicando los posts de siempre, pero que por nada del mundo respondiéramos a los fans que pregunten por nuestra relación o sobre los tuits.
Escucho a Billy coordinar con George la sesión de fotos para mañana, a lo que el abogado asegura que tendrán todo el vestuario listo y a los mejores fotógrafos a nuestra disposición. Billy le hace la petición de que Gerald, amigo de la familia y fotógrafo profesional sea parte del equipo, a lo que Georg acepta con la condición de que firme un acuerdo de confidencialidad—mucho requisito y precaución para mi gusto—.
Bright se tiene que aguantar el discurso de la Miss sobre lo importante que es tener un representante, pero entre nos sabemos que le importa un pepino si es importante o no. Le gusta demasiado su libertad.
Cuando por fin la reunión tiene pinta de acabar, la tormenta gris de Dominick se enfoca en mi cuerpecito que aún trabaja en bajar el pastel de la otra vez, y hace un ademán de querer acercarse. Sin embargo, cuento con la maravillosa suerte de que Billy me conoce como la palma de su mano, por lo que se interpone en el campo de visión y dice que es momento de irse. Saludo a George con un apretón de manos, a la Miss Mackenzie igual, Bright grita que se irá conmigo hasta el vestíbulo antes de que pueda abrazarlo… entonces llega el momento de despedirme de mi jefe.
Parada frente a él, noto la clara diferencia de estatura, sintiéndome un mosquito a su lado, pero trato de no sentirme intimidada y le ofrezco mi mano como despedida, él la observa sin inmutarse, pero no tarde en estrecharla.
—Mañana, a las ocho en punto, sesión de fotos—dicta y se aleja, saliendo de la habitación seguido de George y esa Miss Mackenzie.
Dijo nueve palabras sencillas, en su típico tono indiferente, pero encendió por un momento una chispa, tan efímera para no darle importancia, pero a su vez, tan arrasadora como para considerarla una alerta.
La palabra bonita, exótica y de significado profundo siguió pululando en mi mente todo el camino a mi departamento. Incluso siguió ahí cuando escuchaba el regaño por parte de Linda, aún se repetía en susurros cuando le respondía que fue culpa del moho tóxico, y la verbalicé en cuanto Billy salió de mi habitación luego de darme su charla regaño-motivacional.
—Ramé…