Gracias Elliot

971 Words
Mañana volveré a la prepa después de muchos días, de Stuart no volví a saber nada pero sé que no estará allí y eso me conforta mucho, no tendré que esconderme o unir de él como anteriormente. —¿Lista? —Lista mamá, estoy emocionado regresar han sido días de descanso y recuperación, pero ahora me siento más que bien. —Muy bien Nicole, eso me alegra mucho, vendré por ti a la misma hora —Está bien mamá. Me bajo del carro y mis amigas me están esperando, entre con un recelo y ella parecen notarlo. —No está aquí amiga, puedes estar tranquila. —Gracias chicas. Algunas miradas no se hacen esperar, pero las ignoro, entro a mi clase correspondiente y ocupo mi lugar para mi sorpresa me encuentro con el mismo muchacho de la feria, me observa y sonríe. —Con que tu eres la damisela. Sonrío tras su comentario. —No creí volver a verte, gracias por lo que hiciste por mí aquel día. —No tienes porqué, además, no podía dejar que te hicieran daño. —Al final siempre lo hizo, creo que no tuve suerte esta vez. —Pero al menos no molestara más. —Es lo que espero a decir verdad, no quiero tener que volverlo a ver más en mi vida. Los profesores llegan y aunque tenemos que prestar atención no dejamos de hablar en ningún momento. —Fue un placer verte y saber que estás bien Nicole —También lo fue para mí Elliot, gracias por preocuparse por mí. Me voy con mis amigas al receso y él toma otro rumbo junto a algunos amigos. —Es lindo ¿o no piensas lo mismo Nicole? —Lo es Cristina, no es necesario que lo preguntes cuando sabes la respuesta. —Sabía que te iba a gustar. —No, eso no es lo que dije chicas, dije que es lindo. —Por algo se empieza. Compramos algo para desayunar e irnos a nuestra próxima clase, Elliot llega y me mira y sonríe, aunque no se sienta a mi lado no deja se sonreír cada vez que nuestras miradas se cruzan. —No dejes de hablarle, parece que le gustas —Ya parecen con eso. Al salir de clase Elliot se acerca para hablar conmigo, me invita a almorzar y aunque no sé si sea lo correcto termino acepto su petición. —Entonces Nicole ¿que te gusta hacer? —En realidad no sé, me gusta divertirme, salir a pasear. —Interesante. Guarda silencio por un rato mientras comemos. —¿A ti que te gusta hacer? —Me gusta hacer muchas cosas, quizás más adelante puedas acompañarme. —Sí, no veo porqué no pueda ¿eres nuevo acá? —No, pero si soy nuevo en el grupo, un cambio de último minuto. —Entiendo, pero es bueno tenerte en nuestro grupo. —Sí, también me alegra, ahora tengo a alguien conocido, ya no me siento tan solo. —Sí necesitas algo puedes decirme con todo gusto. —Creo que eso nos hace muy buenos amigos. —Es verdad, me invitaste a almorzar, supongo que ya somos amigos. Sonríe muy tierno. —La próxima invitas tú. —Claro, mañana te invito a almorzar, aunque que te parece si la tarea la hacemos en mi casa y te invito a cenar, no es por nada pero mamá cocina muy bien. —Me parece increíble la idea Nicole, me gustaría saber si lo que dices es cierto, soy muy crítico. —Sé lo que te digo, mamá es una gran cocinera, no te vas a arrepentir. —Me encanta, luego te invito yo y así sucesivamente. —Claro, ya tenemos un plan. Sonreímos nuevamente. Sus ojos cafés se dilatan casa vez que sonríe, no puedo negar que es muy lindo y su forma de ser también lo es. —Creo que debemos irnos. —Es verdad, creo que vamos a llegar tarde. Caminamos juntos hasta el salón de clases, mis amigas me esperan muy sonrientes por saber que pasó, es como si vivieran la cita a través de mí porque quieren casa detalle bien detallado. —Solo almorzamos chicas, no pasó nada más allá de comer y platicar. —Yo me lo hubiera comido. —¡Hey! más respeto, ustedes no me dan tregua, esperen. —Eres muy lenta Nicole. —No Cristina no soy lenta, es que ustedes se apresuran sin piedad, así no son las cosas, denme un poco de tiempo, no sabemos si le gusto o no, además acabo de terminar una relación, creo que lo correcto es darme un tiempo. —Bla, bla, bla, Nicole, no le vas a guardar luto a un chamaco que no te quiso, entiendes, Stuart solo fue una mala experiencia, ni siquiera estabas segura de quererlo ¿o ya se te olvidó? —No, no sé me ha olvidado, sé que lo dije, pero es muy pronto para comenzar a salir ¿no creen? —Bien, ya no te digo nada, pero ponte pilas. Miro a Elliot hablar con una compañera, ella está muy animada hablando con él, aunque él se muestra muy aparte. —Por algo te lo estamos diciendo. Pasamos al salón y me siento, lo miro de reojo y parece notarlo porque voltea a verme, con su mochila en la mano camina hacia mí y sonríe. —¿Puedo sentarme contigo? —Claro, adelante Siéntate. —Gracias, esa de ahí no deja de molestar con que le dé mi número de teléfono. —Bueno, es posible que le hayas gustado. —No, es solo para molestarme, por cierto, ¿me darías tu número de teléfono? —Claro. Lo escribo es su celular, lo mira y me muestra sus dientes. —Gracias, eres mi primera amiga. —Creo es mutuo, también eres mi primer amigo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD