capitulo 4 de mía y su historia

1922 Words
Una vez me contaron una historia de amor sobre cuando una pareja está destinada a estar junta. Cuando la escuché me sentí tan identificada con los sentimientos que describía que hoy he querido dedicártela. Era una pareja joven, ella más que él, con diferentes formas de pensar y unidos por un mismo sentimiento. Querían estar juntos. Se quisieron durante mucho tiempo. Disfrutaron de días al aire libre con excursiones, fiestas y paseos y días encerrados bajo las sábanas. Se escuchaban, se comprendían? Eran dos enamorados hasta las trancas a los que solo les importaba una cosa: estar unidos Las diferencias les hacían complementarios. Tenían claro que se amaban por encima de todo. Sin embargo, el tiempo y la rutina llego a sus vidas y se instaló como un ente silencioso que sabes que está pero no haces caso. Ellos afirmaban que no era malo, que era parte de la evolución de la pareja pero un día, entre la distancia y el día a día, ella recibió una oferta de trabajo para irse un año al extranjero. Lo hablaron y decidieron que cogería el trabajo, se iría, seguirían juntos en la distancia y cuando volviera, todo sería como antes. ¿Qué podría cambiar? Meterían kilómetros de por medio pero al final, todo seguiría igual. Fue pasando el tiempo y él se dio cuenta que la vida sin ella estaba vacía. Hablaban, iba a verla, ella venía pero no era el día a día de su sonrisa, sus bromas. Simplemente, sentía la mitad, vivía la mitad. La sensación de que le faltaba el aire era real, no era algo que solo había escuchado en las historias de amor. Pero él nunca llegó a decirle cuantísimo le pasaba por su cabeza, su estómago y su corazón cuando ella no estaba. Pasó el tiempo. Quizás el año más difícil para los dos y celebrando la vuelta, se sinceraron. Ambos se abrieron por primera en mucho tiempo. Casi la conversación más sincera desde el primer día en el que se declararon amor. Los dos lo habían pasado mal, los dos habían llorado, se habían extrañado y se habían dado cuenta de que esa historia merecía la pena, de que eran el uno al otro el amor de su vida. Pero merecía la pena echándole ganas y esfuerzo. Era momento de avanzar en la relación y de tener claro que ?caer en la rutina? no significa no tener detalles o no tener en cuenta a tu pareja. Significa que habéis dejado de miraros el uno al otro para mirar en una dirección común. No. Esta historia no acaba con boda, ni con hijos. Acaba con una pareja feliz, que discute y se pelea pero que es capaz de superarlo hablando. Habla de de evolucionar y adaptarse a todos los cambios de la vida. Porque esos también son finales felices. No siempre sabemos el porqué de las cosas que hacemos, simplemente las hacemos sin pensar el por qué. Pero aun sin saberlo, todo ocurre por un motivo concreto. Muchas veces cruzamos puertas, que una vez cruzadas ya no hay vuelta atrás. A veces las nuevas tecnologías nos traen sorpresas inesperadas que nos hacen replantearnos muchas cosas. Esta es la historia de Pablo, una historia real de un amor imposible, redescubierto a través de las nuevas tecnologías. Tras un pasado un poco tormentoso y partiendo de una relación frustrada por la juventud de nuestros protagonistas, Pablo se alejó de su amada con la idea de que sería para siempre. Pablo era un joven introvertido, pero una vez tomaba confianza mostraba su personalidad tal cual era. Se enamoraba con facilidad pero debido a su timidez no le era posible declarar su amor a la chica de sus sueños. Así, sumido en su timidez, veía como una tras otra perdía a la chica de la cual se enamoraba. La edad fue curtiendo la personalidad de Pablo he hizo que fuese tomando más confianza en sí mismo y esto le sirvió para ir dejando atrás su timidez he ir relacionándose más con las chicas hasta que estuvo preparado para declarar su amor a una chica. Decidió que ya era hora de dejar atrás su timidez y hablar con su amada. Fue entonces cuando conoció a Isabel, una joven alegre y divertida y no tardó en enamorarse de ella. Preparado para iniciar una relación en pareja decidió hablar con Isabel y declararle su amor, pero en principio ella no estaba enamorada de él. Continuaron saliendo como amigos hasta que Isabel estuvo preparada para aceptar el amor de Pablo. Tras un largo periodo de amistad, Isabel y Pablo iniciaron una relación de pareja que al principio comenzó bien, pero que no tardó en truncarse, en parte por la juventud de ambos y es posible que también influyera la inexperiencia de Pablo. Para él era la primera relación, la primera vez que se enamoró de verdad, la primera vez que besó a una chica. Todo esto despertó sentimientos en Pablo que él nunca había sentido, pero todo esto que para él era amor, para Isabel era obsesión por ella. La relación entró en decadencia, la falta de comunicación hizo que todo se deteriorara rápidamente e Isabel y Pablo decidieron romper su relación ante la imposibilidad de arreglar su amor. Pablo partió destrozado, con el corazón roto y dejando atrás una parte de su alma, para no regresar nunca junto a Isabel. Lo que comenzó como una preciosa historia de amor termino de la noche a la mañana. Tras esta relación Pablo se replanteó su punto de vista sobre el amor. Sumido en la tristeza continuó con su vida, sin interés ni ganas de vivir. Entró en una profunda depresión y en silencio lloraba la perdida de Isabel tratando de encontrar una explicación a lo ocurrido entre ambos. Apoyado por sus amigos, comenzó de nuevo a salir, comenzó a relacionarse de nuevo con los demás y tras un largo periodo, poco a poco fue aprendiendo a vivir sin Isabel. Mejorado ya de su depresión, en una de sus salidas con los amigos, conoció a Marta. Marta era una chica más joven que él, pero muy madura para su edad. Pasaban largo rato charlando y compartían sus experiencias en la vida. Cada fin de semana se reunían con los amigos y pasaban muy buenos ratos juntos. Esto poco a poco fue devolviendo a Pablo las ganas de vivir, de salir, de compartir su vida y vivir nuevas experiencias y porque no, vivir de nuevo el amor. No tardo en despertarse el interés por Marta y seguro de sí mismo le declaro su amor. Marta venía de otra relación truncada y estaba un poco reticente al amor, pero decidió darse una oportunidad con Pablo. Comenzaron su relación y todo marchaba sobre ruedas. Con el tiempo comenzaron a hablar de sus planes en común y todo iba a las mil maravillas. Tras un periodo considerable de noviazgo decidieron darse el «sí quiero» y muy enamorado el uno del otro se casaron para compartir sus vidas para siempre. La vida les sonreía y vivían felices profesándose amor el uno al otro. La felicidad no tardó en colmarles y vino su primera hija, una hija muy deseada y querida. La felicidad se hizo plena y vivían en perfecta armonía. Pablo cuidaba y mimaba a sus «niñas» que lo eran todo para él. Tras casi 20 años de terminar su relación con Isabel, Pablo era un hombre nuevo, un hombre feliz y satisfecho con lo que la vida le había dado. Pero por los caprichos del destino un día Pablo se acordó de Isabel, se preguntó a si mismo que tal le habría ido en la vida. Tal era la curiosidad, que un día decidió buscar información sobre Isabel, su antiguo amor. Colocó su nombre en el buscador de una red social y bingo, devolvió resultado positivo. Pablo se debatió un poco entre la moralidad y la curiosidad pero esta última pudo más y envió una solicitud de amistad a Isabel. Con la esperanza de que Isabel devolviera repuesta a su invitación, cada día miraba en su perfil, pero no había señales de Isabel. Pablo entendió que ella no querría saber de él y perdió las esperanzas de que Isabel le contestara. Continuó con su vida y se olvidó de la absurda idea que tuvo, pero el destino quiso ser caprichoso de nuevo y tras dos meses de aquella invitación recibió respuesta de Isabel. Isabel se había casado también y al igual que Pablo tenía una hija. Vivía feliz en compañía de su familia. Estas inesperadas noticias alegraron a Pablo, sintió satisfacción al saber que Isabel había encontrado el amor y era feliz. Tras unos días de aquellas noticias, Pablo coincidió por casualidad en línea con Isabel y tuvieron la oportunidad de hablar a través del ordenador. Era curioso, como después da casi 20 años sin saber el uno del otro, conversaron como si no hiciera más de dos días desde la última vez que hablaron. Se contaron que tal les había ido la vida a cada uno en esos años, sus vivencias y sus añoranzas. Isabel, al igual que Pablo, tenía una hija que era su mayor satisfacción y su mayor felicidad. Así, sin darse ni cuenta pasaron varias horas charlando. Pablo quedó encantado de haber podido hablar con Isabel, de haber tenido noticias suyas, de saber que era feliz con su esposo y con su hija. Isabel, a su vez, también sintió mucha alegría de saber de Pablo, de tener noticias suyas después de tanto tiempo. Esta fue la primera vez que habían hablado después de aquella ruptura. Desde este día y cada vez más a menudo coincidían y charlaban, a veces hasta altas horas de la madrugada. Lo que comenzó como una simple curiosidad se estaba convirtiendo casi en una rutina. Poco a poco se estaban intensificando las conversaciones que mantenían Isabel y Pablo. Cada vez el contenido de estas conversaciones era más íntimo, con más carga emocional y más sentimientos. Llevaban ya unos meses hablando cuando en una de estas conversaciones Isabel confesó a Pablo que lo tenía todo en la vida, que solo le faltaba el. Esto dejo a Pablo un poco fuera de juego, pero no le tomó demasiada importancia. Pablo trataba de pasar más tiempo frente a su ordenador con la esperanza de que Isabel estuviese allí. Casi se hacía obligada la permanencia en línea para encontrarse con Isabel. Esto empezó a preocupar a Pablo y decidió hablar con Isabel para hacerle saber que no estaba bien lo que estaban haciendo, que aunque solo fuese a través del ordenador, hablaban de cosas que no era una conversación propia de amigos sino más bien una conversación de pareja y esto no era posible. Pablo tenía su esposa e Isabel también estaba felizmente casada. Pablo propuso dejar de charlar con ella y esto enfadó un poco a Isabel, ella comento que no hacían nada malo, que solo charlaban, que no había nada malo en ello. Poco a poco se fue creando un fuerte vínculo entre ambos y una amistad que sobrepasaba casi los limites. Se contaban todo, hablaban de cosas íntimas con toda naturalidad y compartían sus vidas, aunque lo hacían desde la distancia. Mientras más hablaban, más cosas se aclaraban. Isabel estaba inmersa en una gran depresión tras unos problemas familiares. La compañía de Pablo y sus palabras alentaban a Isabel y esta a su vez empezaba a sentirse viva, a tener deseos de vivir y a darse cuenta de lo que realmente importaba en la vida.
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