CLARA Me estiré toda floja y abrí los ojos de a poquito, dejando que la luz que se colaba por esas ventanas me pegara de lleno. Me giré con cuidado, sin aplastar las heridas contra el colchón. Eric seguía roncando bajito. Como siempre, dormía sin remera, con esos shorts de básquet que usa para todo. Me quedé mirándolo. Esa peca que tiene al costado del cuello. La curva en V que se forma en sus caderas antes de perderse en los pantalones. El vaivén tranquilo de su respiración. Los músculos marcados que le dibujan el pecho. Abrió un ojo y me lanzó una sonrisa. —¿Quieres mirarlo más de cerca? —me pregunta. Me puse roja de la pena y dejé que mi pelo me tapara la cara. En un parpadeo, me abrazó por la cintura y me jaló hacia él, cuidando no tocar donde me dolía. Caí sobre su cuerpo, y mi

