Siento que mi pecho duele tanto llorar. Mi cabeza va a explotar de tanto pensar, pero es inevitable no dejar de pensar en que despiertas de un largo sueño y todo a tu alrededor a cambiado. Tu hija ya tiene 4 años, tu hijo es casi un adolescente y tu esposo está felizmente con otra mujer. Luego de la discusión que tuve Elek, mis hijos fueron los únicos que me lograron calmar con su compañía. Al llegar a casa mamá me esperaba con los brazos abiertos. Me preparo un té, me consoló durante al menos dos horas. Logré quedarme dormida pero me desperté cuando mi celular empezó a sonar con insistencia. La palabra amor figuraba en la pantalla. No le di importancia, demasiado dolor me causa pensar en el con otra mujer. La puerta de mi habitación se abre de golpe mamá se ve nerviosa. — Hija, Elek

