Ciento mi cuerpo temblar bajo la lluvia de la ducha. No hay forma de calmar esto que siento en mi pecho. ¿ Que pasa por su cabeza ? No decirme que esta enferma es tan egoísta. Salgo de la ducha me miro al espejo, estoy hecho un desastre, mis ojos están rojos de tanto llorar, el alcohol que tome después de salir del consultorio tampoco ayudo. Todo el día se me fue en llorar debido al dolor que siento por la noticia, pensar en como viviré sin ella y en lo egoísta que es.
Me preparo para ir a la cama pero me encuentro con la sorpresa de que ella no esta en nuestra habitación. Bajo a mi despacho para buscarla es el ultimo lugar donde la vi. Salgo de mi oficina y me encuentro con Sofí.
— Sofí ¿ Has visto a mi esposa ?
— Si Señor Ball. Dijo que saldría.
— ¿ A esta hora ? Son las 12 p.m ¿ Dejo dicho a donde iría ?
— No, no dijo dónde Señor. Solo dejo dicho que limpiáramos el despacho y que mañana temprano llamáramos para que vengan a cambiar el vidrio de la ventana.
— Gracias Sofí. Termina el trabajo y ve a descansar.
— Si Señor. Que tenga buenas noches.
— Gracias. Que descanses.
Buenas noches. ¿ Como tendré buenas noches sabiendo que mi esposa morirá en cualquier momento ? dejándome con el corazon hecho pedazos, con un vacío en el pecho que no sabré como llenar.
Al otro día me levanto temprano hago la rutina de siempre pero con ese sentimiento que no me abandona.
Estoy en mi despacho terminando un proyecto cuando la puerta se abre de golpe.
— Disculpe señor no pude detenerla.
— No hay problema Denis, ve tranquila - Mi secretaria se retira. Ella camina de un lado a otro respirando erráticamente. -
— ¿ A que debo tu visita a mis oficinas Arisha ? - Desabrocho mi saco y aflojo la corbata que me esta ahorcando. -
— SOS UN BRUTO INCENSIBLE.
— Arisha por favor no grites. No tuve una buena noche y me duele la cabeza.
— PERDON SEÑOR BALL. ¿ Y CREES QUE TU ESPOSA SI TUVO UNA BUENA NOCHE ?
— NO SE. LO QUE SE ES QUE ES UNA EGOISTA. NO FUE CAPAZ DE DECIRME NADA DURANTE TODO ESTE TIEMPO. - Se acerca a mi y me ve furiosa. -
— OH POR QUE ES TAN SENCILLO IR Y DECIRLE A TU ESPOSO, AMOR ME VOY A MORIR DE CANCER NO SE CUANDO PERO LO HARE.
— ¿ Lo sabias ? ¿ Vos si lo sabias y yo no ? - Rio sin gracia. Fue capaz de decirle a ella y no a mi. Ella suspira. -
— Me entere hace poco. Me rego no decirte nada. - Miro a Arisha. Sus ojos esmeralda se ponen rojo en poco tiempo, sus lagrimas caen sin control. -
— Ven. - Ella se aferra a mi pecho, beso su cabeza. - No se como manejar esto que siento.
— ¿ Y crees que yo si ? Mi hermana y cuñado fallecieron de la forma mas horrible cuido de un pequeño que me pregunta a cada rato por ellos causando que mi corazon se quiebre un poco mas cada día y hace poco me entere que mi mejor amiga mi segunda hermana va a fallecer de a poco.
— Tranquila respira Ari. Respira. - Ella exhala. Marco el intercomunicador. -
— ¿ Señor Ball que desea ?
— Cancela todas mis juntas, si viene alguien en mi búsqueda no esto. Y por favor trae dos cafés con leche.
— Si Señor. Ya los alcanzo.
— Gracias.
Denis nos alcanza los cafés, esta infusión caliente logra calmarnos. Arisha me conto que cuando algo pasaba en la ONG cuando ellas vivan allí, la directora les preparaba café con leche para calmarlas.
Nos encontramos en el sillón de mi oficina. Ciertamente mas calmados los dos, pero con la misma sensación en el pecho. Tristeza que no se va de ninguna forma.
— ¿ Como estaba cuando llego a tu casa ?
— Hecha un manojo de nervios y hipando de tanto llorar. - Mi pobre esposa. Necesito abrazarla y pedirle disculpas. -
— ¿ Ahora donde esta ?
— En casa. Haniel no tenia clases así que se quedo con él.
— Necesito pedirle disculpas. - Se pone de pie. -
— ¿ Y que esperas ?.
Le informo a mi secretaria que saldré y no volvere hasta mañana. Sigo a Ari en mi auto ella va en el suyo luego de unos 40 minutos, llegamos a una linda casa con un hermoso jardín hay juguetes tirados por todos lados. Supongo que del pequeño sobrino de Arisha.
— Hola Señorita Arisha.
— Hola Pao. ¿ Has visto a Alaia ?
— Si. Se fue a rescatar en la habitación de invitados.
— ¿ Y mamá ?
— Salió de compras.
— Gracias. - La joven se va. - Vamos te llevo y después me voy a ver a mi angelito que debe estar haciendo desastre en su habitación.
Llegamos a una habitación, Ari abre la puerta la veo esta recostada hecha una bolita. Cierro la puerta, me quedo observándola por unos minutos.
— Tita tita. - Escucho de la habitación de al lado a un pequeño gritar. Supongo que es el el sobrino de Ari no lo conozco, nunca tuve la oportunidad de verlo. En el velorio no estuvo por que no lo quisieron llevar. -
— Mi angelito, mira el desastre que hiciste Pao te retara por no ordenar.
— Lo tiento tita. Quite hater deid a tita Alata. - Escucharlo me da ternura, quiso hacer reír a mi esposa. Me quito los zapatos y me acuesto a su lado. Me acerco a ella, beso su mejilla esta húmeda. Debe haber estado llorando todo este tiempo. -
— Lo siento. - Ella se da vuelta y se aferra a mi. -
— Perdoname. Perdoname por favor no quería hacerte sufrir solo quería evitarte el dolor tampoco sabia como decirte es muy dificil para mi.
— SSSSHHHH. - Masajeo su espalda. — Respira. Respira amor. - Ella lo hace, comienza a respirar. -
— Lo siento Elek.
— No amor. Yo lo siento. Me comporte como un verdadero imbécil ayer. Se lo difícil que debe ser para vos toda esta situación. Pero el que no me hayas dicho a penas te enteraste me dolió. No supe como manejarlo.
— Yo tampoco supe como manejarlo. Justamente quería evitar lo que paso ayer. No quero que te derrumbes. Quiero que vivas, que encuentres el amor.
— Vos sos mi amor. Hasta que la muerte nos separe serás el amor de mi vida. ¿ Entendiste Alaia Hilton ?
— Entiendo Señor Ball.
Acaricio su espalda hasta que se queda dormida. Por mi parte no pude pegar un ojo, solo pienso en lo que pasara en el futuro.
Estoy aterrado y la tristeza recorre cada rincon de mi ser. Pero tengo que ser fuerte por ella solo por ella.
Ella despierta luego de un largo sueño.
— Buenos días amor. - Beso su nariz. -
— ¿ Que hora es ?
— Exactamente las 2 pm.
— ¿ Vamos a casa ?
— ¿ Estas segura ?
— Segura. Quiero pasar lo que resta del día con mi esposo haciendo el amor locamente. Y no es buena idea que el pequeño Sberna Hardy nos encuentre en alguna escena.
— ¿ Que estamos esperando Señora Ball ?
Nos levantamos, ella toma sus cosas me coloco los zapatos y salimos de la habitación. Le dice a la joven que nos encontramos cuando llegamos con Arisha que nos vamos. Que nos despida de Ari. Ella afirma y salimos a toda marcha.
Al llegar a casa tomo su mano y corro escaleras arriba, ella ríe a carcajadas. Escucharla reír me trae paz, subimos a nuestra habitación, no demoro ni un minuto mas me apodero de su boca la beso con desespero. Quito cada prenda que cubre su bien formado cuerpo, ella con manos torpes me quita la ropa, la hago mía. Olvidamos todo lo que a pasado en nuestra cama consumiéndonos.
Tres semanas han pasado desde que me entere de su estado de salud. El dolor en mi pecho sigue creciendo cuando. Mis nervios crecen cada vez que me asusta con tener una nueva recaída. No la descuido ni un instante, acepte que trabaje pero con una condicion, que solo lo haga medio día en la empresa.
Por la tarde vamos a la ONG, la acompaño a cada instante, en cada detalle. Asique me dio el trabajo de terminar de organizar la fiesta anual junto a ella y Arisha. Acepto solo para poder estar tranquilo de que no se esfuerce demasiado así que en ello estamos los tres, organizando cada detalle. Con los adolescente, los niños y las mujeres que viven en el lugar.
Es increíble todo lo que a logrado desde que tomo el mando del lugar. De su estado saben pocas personas, pero decidió dar la noticia públicamente en la fiesta anual, donde habrán representantes de cada noticiero, de cada empresa que invirtió en la ONG.
— ¿ Que te parece esta idea amor ? Antes de ingresar al gran salón se les entrega una anteojo de efectos para que vean una película con la vida de cada persona que a pasado por la ONG.
— Me gusta. También se puede agregar la construcción de las escuelas, los talleres.
— Es una gran idea amor, hacemos buen equipo los tres. - Ella me toma del rotor y me besa. -
— Ok. Hay varias personas en esta sala no están solos. - Dice Arisha. Nos reímos. -