El día se torna gris.

1528 Words
Ingreso a la clínica para mi tratamiento diapiro. Hoy vine sola ya que mi marido se esta recuperando en casa de ese terrible encuentro que tuvo con la muerte ya paso un mes de los hechos pero parece que fue ayer. Arisha tuvo que viajar a cubrir una notica nueva en otra ciudad. El peque habla todos los días con ella para no extrañarla. Estella viajo con sus compañeras de la fabrica de vacaciones. Al principio se negó pero entre las dos la convencimos de que se tome un descanso, que se lo merecía después de una vida agotadora. Cuando me enterare del ataque a mi marido por parte del que decía ser su mejor amigo mi salud cayo nuevamente en crisis. No pude controlarme, emociones así me mandan al hospital. La carita de Haniel fue todo un poema cuando le agradecí por cuidar de mi esposo. El pequeño a estado con pesadillas constantes, por lo que su tía a venido a quedarse en casa hasta que recibió el llamado de su jefe. Hablo con Haniel y le explico que se iría unos días por trabajo pero regresaría pronto, el chiquito lloro sin querer despegarse de ella. Pero la sorpresa es que ella llega mañana y le trae una obsequio. Decidimos que por motivos de su salud mental lo llevaríamos los tres a la psicóloga y va recuperando el semblante que tenia antes de lo ocurrido. Decidí escribirle una nueva carta a mi amiga y creo que es la mas profunda de todas. La dejo en el correo como siempre y me dirijo a la clínica. Luego de 4 horas de tratamiento regreso a casa, los síntomas aparecen al otro día. — Hola cielo. ¿ Como te encuentras ? - Elek esta en reposo absoluto. Fue una cirugía compleja ya que una de las balas roso su intestino, otra su hígado y la tercera solo entro y salió por su costado. - — Hola amor. Agotada, muy agotada. — Veni a mi lado. Quiero abrazarte. - Me quito la ropa le doy un beso el cual alarga mas de lo esperado. Me dirijo al baño asearme, odio el olor que queda en mi después de las sesiones. regreso y me acuesto junto a él. Nos besamos de una forma que jamás lo habíamos hecho. Lo abrazo con cuidado para no lastimarlo. - — Te amo ¿ Lo sabes ? — Si mi rey. Se cuanto me amas. Dile a Alaia que te cuide. Y dile que la amo. Dile a Haniel que tenga una vida feliz y que crezca sano. — Se lo dirás vos mañana cuando la veamos para la cena de regreso. Cierro los ojos y descanso tranquila, por que deje todo en orden. Quien quedara a cargo de la ONG, de mi empresa, de mi esposo. todo esta en mano de los abogados y mis secretarias. La oscuridad de a poco me abraza y lo único en que pienso es en cuanto valore la vida junto al hombre que me hizo feliz. .... Despierto aun con el sol en el cielo. Mi alarma suena para tomar la píldora que me toca. Me levanto camino hasta la mesa donde tengo mi botella de agua y el estuche con los medicamentos. Después de ingerirla, camino al baño para curarme y cambiarme las gasas. Regreso a la habitación y veo a mi esposa dormir plácidamente. Sin hacer ruido salgo y voy a mi despacho a trabajar un poco. Me comunico con mi secretaria para que me pase por correo los nuevos contratos y proyectos para leerlos. Ya que todavía estaban en proceso cuando me fui a la cabaña. Me paso todo el día en el despacho. Unos golpes llaman mi intención, tengo la vista cansada tanto leer paso mis manos por mi rostro y suspiro cansado. — Adelante. — Señor la cena ya esta lista. —Gracias Blanca. — ¿ Le hablo a la señora o va usted. ? — Voy yo. Gracias. Blanca es una chica joven, es sobrina de Margaret la cocinera. Necesitaba trabajar ya que dinero para la universidad no tenia. Pero como me gusta alentar a los jóvenes a estudiar con mi esposa decidimos que trabaje por las tardes y estudie en la mañana. Le pagamos la universidad y hasta ahora es el mejor promedio de su clase. Decidió estudiar arquitectura. El sueño de su papá. Guardo los archivos y apago la pantalla. Subo las escaleras y voy a ver al pequeño para que cene. Su nana le esta ayudando aprender las letras. Ya que en el jardín de infantes solo los hacen jugar. — Hola campeon. — Pampon mila mila. - Me muestra el cuaderno y observo letras en gran tamaño y en pequeño tamaño. Pero me enorgullece lo rapido que aprende. A su corta edad a pasado por mucho. Pero no se rinde. - — ¿ Cual letra aprendiste hacer hoy? — La C y la D. — Muy bien campeón. Pero es hora de cenar. Anda a lavarte las manos. - Su mirada de miedo se dirige a mi vientre. Sigo su mirada y observo que mi remera se mancho con sangre. - No pasa nada Haniel, solo se me mancho la remera. - Lo tomo en brazos con cuidado y lo abrazo. - — Pupa. — Si es una pupa que ya se esta curando. - Beso su frente. - Ahora a lavarte las manos. Lo veo ingresar al baño privado y se lava hasta la cara. Salimos de su habitación y ellos bajan a la primer planta. Yo ingreso a mi habitación y observo a mi esposa de la misma forma en que la deje. Me curo y cambio los vendajes. — Amor es hora de cenar. - No escucho respuesta de ella. - Cielo despierta hay que cenar. Termino mi trabajo y salgo para hablarle. Al llegar a su lado toco su rostro y esta frio como un hielo. — Amor arriba. - La muevo y no responde. - Alaia despertate. - La sacudo y no pasa nada. La abrazo y todo su cuerpo esta frio. - ¡¡ BLANCA !! - Grito con todas mis fuerzas. - — ¿ Señor ? - Blanca entra corriendo a la habitación. - — Llama a una abulencia. Ella sale a toda prisa. Mis lagrimas caen y mi pecho se contrae. Besos sus labios y están fríos y casi morados. Acaricio su hermoso rostro que me cautivo desde le primer día que la vi. Sus mejillas perdieron el color y sus ojos la luz que me enamoro. No se cuanto tiempo paso abrazada a ella y no se mueve. No me dice nada, solo hay silencio de su parte. Blanca entra y al ver la escena se pone nerviosa. — La...la ambulancia llego Se...Señor. Los paramédicos ingresan a la habitación y tienen que hacerme a un lado para poder atender a mi esposa. Camino de un lado a otro tirando de mi pelo por que no puedo hacer nada. Los observo mirarse. — ¿ Que sucede. ? — Tenemos un pulso muy débil Señor. Hay que trasladarla de urgencia a una clínica. — Ok. Ok. Voy con ustedes, Salimos de mi casa. Les encargo al pequeño. Gracias al cielo estaba en la cocina con Margaret, lo escuche reír de algo que hablaban. — Blanca te encargo a Haniel. Que su nana le de la cena y lo acueste. Que le diga que tuvimos que salir por trabajo. — Si señor. Yo le digo. ¿ Quiere que llame a la Señorita Arisha y a la Señora Estella ? — Si por favor. Diles que mi mujer esta internada de gravedad. Me despido y salimos rumbo a la clínica. Llegamos y la ingresan por una puerta pero a mi no me dejan ingresar con ella. Observo como se pierden en ese pasillo y las puertas se cierran en automático. Me afirmo en la pared y me dejo caer mis lagrimas caen y le ruego al cielo que todavía no se la lleve. No se cuanto tiempo paso cuando una mano toca mi hombro sobresaltándome. — ¿ Que paso ? — Tranquilo soy yo. — Arisha. ¿ Cuando llegaste ? — Hoy en la mañana. Pero quería darles una sorpresa. ¿ Que sucede con mi amiga ? — Llego cansada de su sesión y nos dormimos. Yo me fui al despacho a trabajar y la deje durmiendo. Blanca me llamo para cenar, le fui hablar pero no respondía. La toque y estaba fría. — Oh Mi Dios No aun. - Sus ojos se empañan. Se aferra a mi para consolarnos los dos. La entiendo Alaia es su hermana, aunque no sean de la misma sangre. - Las horas pasan y no nos dicen nada. Estella corre por un pasillo hasta llegar a nuestro lado. — ¿ Que sucede hijos ? — Hola Ma. — Hola Estella. Alaia fue ingresada. Tenia el pulso muy bajo y estaba fría. — Oh Dios. - Se tapa la boca en sorpresa. - — ¿ Familiares de Alaia Hilton ? La mirada del medico lo dice todo. Hoy el sol estaba hermoso pero ahora el día se torna gris.
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