El guardian inesperado.

1008 Words

La noche era espesa, como humo que se pega a la piel. El reloj marcaba las dos de la madrugada y yo seguía ahí, con los codos sobre la mesa, el cabello desordenado, los nudillos blancos de tanto apretar el vaso vacío de whisky. Había intentado dormir. Había intentado ignorar el fuego que me consumía por dentro. Pero cada vez que cerraba los ojos, la veía. Aiko, con ese aire distante, con esa frialdad que solo conseguía encenderme más. Aiko, con la espalda recta, con la boca entreabierta como cuando casi cedió bajo mis labios. Aiko, la mujer que no podía tener y que, al mismo tiempo, era la única que deseaba. Golpeé la mesa con el puño, un gruñido bajo escapándose de mis labios. —Basta… El silencio de la residencia me respondió, vacío, burlón. Kaeda no estaba. Tetsuya tampoco. Solo

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD