43 No puedo sostenerme en pie, Izan intenta agarrar mi mano y lo empujo con fuerza; mi corazón late con fuerza dentro de mi pecho. —¿La ves o no Izan? —Vuelvo a preguntar. Sus ojos azules me miran y asiente. Caigo sentada en el borde de la cama, estoy en silencio porque esto es tan difícil, tanto que no puedo sobrellevarlo. Corro a toda marcha hacia la entrada, giro la perilla para salir, pero salto al ver a Izan cerrarla de un solo golpe. Me estrella con suavidad contra la pared, toca mi mentón para que lo mire y no lo hago. —Te amo a ti Gabrielle Smirnov, todo mi sistema te ama a ti. —¿Qué hay en ese apartamento Izan…? —jala su cabello. Me suelta poco a poco. —Fleur… esta Fleur. Abro la boca y lo abofeteo sin dudarlo. He sido su burla todo este tiempo, Izan intenta calmarm

