David Esperé, muchos minutos, seguro de que no sacaría mucho atosigándola con disculpas que ella no necesitaba. No tuve que buscarla demasiado, su pelo n***o brillaba bajo un rayo de sol que se colaba en la ventana del salón, sentada en el sofá, hojeaba un álbum de fotos. — ¿Me vas a explicar ahora? —sus dedos acariciaban el rostro de la bebé que abundaba en cada retrato, imposible era que ella la reconociera. —Después del ataque de Franco y mi… incidente —suspiré, sentándome en la mesa de centro frente a ella— yo dejé la industria a cargo de Selma, eso lo sabes, estaba evaluando mis posibilidades, o sea, con Liam salíamos mucho a bares y mis días eran para dormir, pero no era igual que antes, no sé si sería parte de madurar, pero necesitaba sentirme útil —seguía volteando las hojas, pe

