53

1162 Words

La bodega estaba casi igual a cómo la había dejado. El mismo olor a tela guardada, a cartón viejo, a polvo flotando en la luz que entraba por las rendijas superiores. Era una tarde sin ruido. Nadie me esperaba. Nadie sabía que había venido. Solo llevaba una caja bajo el brazo y el corazón un poco más tranquilo que de costumbre. Me acerqué al rincón donde alguna vez dibujé por desesperación, por necesidad de respirar. Allí, sobre una mesa vieja, aún estaba el cuaderno de bocetos. Lo abrí, pasando las páginas con cuidado, hasta encontrarlo. El vestido. Aquel diseño que hice en el coche, con las manos temblando, sin saber si algún día tendría el valor de coserlo. No tenía forma de princesa. No era lo que se esperaba de una Blackwood. Era mío. Líneas limpias, un corte asimétrico, escote

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD