El instante en que Lysander vio a Mina recogerse el cabello con naturalidad delante de aquel hombre, algo dentro de él se rompió. No era una señal de coqueteo. No realmente. Pero ante los ojos de ese tipo, lo parecía. Sintió cómo un calor sofocante subía por su pecho, una mezcla de rabia y algo más que no quería reconocer. Antes de pensarlo, ya estaba caminando hacia ellos, interponiéndose entre Mina y su acompañante con una postura dominante. —Creo que fui muy claro cuando dije que no te acercaras a ella —su voz era baja, gélida, con una amenaza latente—. No quiero verte rondándola. ¿Entendiste o te lo deletreo? El otro hombre entrecerró los ojos, sorprendido pero sin intención de retroceder. Mina, en cambio, no se quedó callada. —¡Hey! —espetó, empujando a Lysander a un lado con u

