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1683 Words

Perspectiva de Mina. La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por la tenue luz de una lámpara en la esquina. El monitor marcaba los signos vitales con un ritmo constante, casi como si la vida de la mujer en la cama nunca hubiera estado al borde del abismo. Ninette Blackwood estaba despierta. Y me esperaba. Caminé hacia ella con pasos silenciosos, sin saber muy bien qué decir. Había tantas emociones en mi pecho que se estrellaban unas contra otras como olas en una tormenta. Sus ojos —claros, penetrantes— se abrieron del todo cuando me detuve frente a la cama. No parecía débil. Tampoco parecía sorprendida. Era como si siempre hubiera sabido que este momento llegaría. —Mina —dijo con voz áspera, gastada por la edad y el esfuerzo—. Estás aquí. —Aquí estoy —respondí, sin acercarme

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