En ese momento, Lysander apareció en el marco de la puerta. Vio a la mujer y de inmediato sintió el aire cargado. —¿Está todo bien? —Sí —respondió Mina, con una voz mucho más firme de la que sentía por dentro—. Mi madre ya se iba. —Mina… —Ya tomé una decisión —la interrumpió—. Este hijo va a crecer sin secretos. Sin manipulaciones. Y sin la sombra de tu ego encima. Su madre frunció los labios, pero no dijo nada. Tomó su bolso y se marchó sin despedirse. Cuando la puerta se cerró, Mina soltó todo el aire que había estado conteniendo. Lysander se acercó. —¿Estás bien? —No —respondió—. Pero voy a estarlo. Porque ahora sé que puedo elegir con quién rodearme. Y ella… no está en esa lista. Lysander la abrazó sin decir nada. Porque sabía que en ese momento, el silencio era la forma más

