Me encontraba temerosa de que él me quisiera mandar al demonio, pensar en que volveríamos a ese estira y encoge era algo que no me apetecía del todo. —Sé bien quiénes son los Blackwood. Lo que representan. Lo que arrastran —dijo finalmente—. Y también sé que yo no pertenezco a ese mundo. Ni por apellido, ni por historia. Ni siquiera por carácter. Me incliné un poco hacia él, sin suavizar mis palabras. —¿Tú crees que a estas alturas me importa eso? Lysander volvió la cabeza, mirando al techo. —Creo que eres más fuerte de lo que aparentas. Y también pienso que… hay cosas que te van a arrastrar, quieras o no. Esa familia, su legado, las expectativas. Y yo no quiero ser un obstáculo para ti. —No eres un obstáculo —le dije con firmeza—. Nunca lo fuiste. Lo que pasó entre nosotros, lo que

